Impuestos contra la obesidad

La OMS recomienda aumentar el IVA de las bebidas azucaradas en un 20% y reducir el de la fruta hasta un 30% para mejorar los hábitos alimenticios.

Fresh organic vegetables ane fruits on wood table  in the garden

La salud es uno de los elementos más sensibles en cualquier legislación sobre consumo y alimentación. A pesar de que, en última instancia, son los ciudadanos quienes deben poner especial atención en la protección de su organismo, los Estados han desarrollado amplias normativas para ayudarles a mantener un estilo de vida saludable. Una de las formas más evidentes con las que los gobiernos intervienen en la preservación de la salud de su población es la fiscalidad aplicada a los diferentes productos. Ahora, podría darse una nueva vuelta de tuerca.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una recomendación que, en la práctica, puede traducirse a medio o largo plazo en una realidad legislativa. La institución internacional considera positivo que los impuestos que soportan las bebidas azucaradas aumenten en un 20%. De este modo, la población estaría menos incentivada para consumir refrescos, generando, de paso, mayores ingresos tributarios para los Estados. Si nos fijamos en cómo se ha realizado este anuncio, con suma solemnidad, parece que se inicia una gran campaña contra el azúcar.

El segundo pilar de esta hipotética política fiscal consistiría en la reducción de los impuestos a la fruta y los alimentos considerados saludables en general. En este caso, los países podría bajar el IVA entre un 10% y un 30% a estas categorías de productos. En definitiva, la OMS pone sobre la mesa una estrategia económica para que los consumidores mejoren sus hábitos alimenticios. Solo resta comprobar cuál será el grado de atención que los países interpelados pongan a estas recomendaciones, similares a las que en su día se hicieron sobre el tabaco.

El Ministerio de Sanidad español se apresuró en recordar que ya hay acuerdos con la industria alimentaria nacional para reducir los contenidos más perjudiciales de los diferentes productos (grasas, azúcares…). De igual modo, ha expresado que no contempla modificar la política fiscal a tal efecto, dando por buenos los convenios suscritos. ¿Son los impuestos el camino para remediar la pésima alimentación que caracteriza a buena parte del mundo desarrollado? Al menos, podrían ayudar.

Vía: El Diario.

Foto: © zoomteam

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