Fitch no se cree las promesas de reformas de Hollande

La agencia rebaja la calificación de la deuda francesa hasta ‘AA’, dos escalones por debajo de la nota máxima, debido a la ausencia de reformas.

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Francia despedirá el año como uno de los grandes quebraderos de cabeza de la Unión Europea. Su economía, otrora referencia europea, se haya sumida en un profundo estancamiento que, en algunos trimestres, ha coqueteado con la recesión. Antes del verano, el primer ministro Manuel Valls consiguió aprobar un importante paquete de medidas que incluían diversos ajustes presupuestarios de calado. Tras este primer paso, el presidente François Hollande prometió más acciones para sanear Francia. Las agencias de calificación, concretamente, Fitch, dudan que su cumplan los objetivos.

La agencia norteamericana se ha cansado de los circunloquios del presidente de la República y ha rebajado la calficación crediticia de Francia desde ‘AA+’ a ‘AA’. Aunque la agencia ha señalado que la deuda gala mantiene una perspectiva estable, a nadie se le escapa que el paso dado por Fitch podría ser secundado por las otras grandes calificadoras. Actualmente, Moody’s mantiene una calificación de ‘Aa1’ mientras que Standard and Poor’s la sitúa en el mismo nivel que Fitch. De este modo, la deuda de Francia se aleja de los máximos estándares de solvencia.

No hay que olvidar que a mediados de 2013 Fitch todavía calificaba a la deuda gala con la triple ‘A’, siendo la pérdida de este nivel uno de los primeros avisos serios sobre las dificultades que debería superar la economía francesa. La concesión por parte de Bruselas de un mayor margen de tiempo para reducir el déficit ha podido ser interpretada también como un síntoma claro de debilidad económica. La propia agencia reconoce que el hecho de que Francia crezca menos que la media comunitaria ha sido decisivo.

París se ha apresurado a confirmar que no va a variar su hoja de ruta y que, efectivamente, realizará los ajustes y las reformas necesarias para corregir el rumbo de la economía gala. Entre los principales indicadores a revertir destacan la abultada deuda pública (en torno al 98% del PIB) y el problema endémico del país con la competitividad. Valls ya señaló que los elevados costes productivos franceses eran un obstáculo para la recuperación.

Vía: ABC

Foto: Jean-Marc Ayrault

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