Fin de la parálisis política… ¿y de la inestabilidad?

El PSOE se abstendrá para facilitar la formación de un nuevo Gobierno pero este tendrá que negociar duramente para aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2017.

rajoy

El 20 de diciembre de 2015, los españoles decidieron que el parlamento de la siguiente legislatura iba a estar marcado por la fragmentación política y la necesidad de llegar a acuerdos entre fuerzas de distinta ideología. Esta pretensión se topó con la cerrazón de algunos políticos y la aparente imposibilidad de formar gobierno. El 26 de junio, las urnas dibujaron un panorama algo más nítido aunque sin despejar el requerimiento de cerrar amplios pactos postelectorales. En ambas ocasiones, el PSOE se ha visto en la tesitura de tener que decidir el rumbo que tomaba la política española.

Una abstención trabajada y controvertida

«Lo peor ya pasó», esas fueron las palabras de una dirigente socialista recogidas por La Vanguardia tras el Comité Federal celebrado el pasado domingo 23 de octubre. Y es que, es mucho lo que ha pasado desde que se iniciaran los movimientos palaciegos para apartar a Pedro Sánchez de la secretaría general hace casi un mes. La gestora encabezada por el presidente de Asturias, Javier Fernández, ha batallado internamente hasta conseguir que la mayoría del Comité Federal avalara la abstención del partido en la próxima sesión de investidura.

No ha sido un camino ni mucho menos fácil y se ha resuelto con una mayoría favorable importante (59% frente a 40% de los votos) pero no excesivamente abultada. La anterior cúpula del partido se había enrocado en el ‘No’ a la investidura de Mariano Rajoy pero ello avocaba o bien a pactos con nacionalistas y Podemos o bien a unas terceras elecciones. La poderosa federación socialista andaluza, con el apoyo de la asturiana, la castellano-manchega, la extremeña, la aragonesa o la valenciana, entendió que ninguna de las dos opciones favorecía al PSOE, por lo que solo cabía la abstención.

La legislatura echará a andar…

Mariano Rajoy se presentará esta misma semana a una nueva sesión de investidura, siendo reelegido presidente del Gobierno en la segunda de las votaciones (dado que el PSOE votará ‘No’ en la primera de ellas). De este modo, los españoles se despedirán del mayor periodo con un Ejecutivo en funciones de toda la democracia, alejando, de paso, el fantasma de tener que votar otra vez en Navidades. Rajoy contará con el apoyo del PP (137), Ciudadanos (32) y Coalición Canaria (1), así como con la abstención socialista salvo, posiblemente, la del PSC.

…sin saber hasta cuándo

La investidura de Mariano Rajoy no implicará que la legislatura vaya a desarrollarse sin sobresaltos, nada más lejos de la realidad. El nuevo Gobierno será el más débil en términos parlamentarios desde 1977, estando obligado a cerrar grandes acuerdos para impulsar cualquier medida que tenga que pasar por el Congreso. Lógicamente, en esta tesitura es difícil saber hasta cuándo podrá sostenerse el Ejecutivo del PP, dándose por sentado que encaramos una legislatura de no más de dos años.

Las medidas más urgentes

Nada más tomar posesión de manera definitiva de sus cargos, el consejo de ministros (en los que se esperan cambios importantes) tendrá que aprobar numerosas medidas con carácter inmediato. Por ejemplo, deberá confirmar el nombramiento de nuevos cargos tan relevantes como la presidencia de la CNMV así como la ratificación de distintos acuerdos comunitarios. Tal sería el caso de la firma del pacto contra el cambio climático entre otros 39 tratados y 18 directivas europeas que no han podido ser suscritas por nuestro país hasta ahora.

El tumultuoso camino hacia los Presupuestos Generales

La elaboración y posterior aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2017 serán el primer gran escollo que deba sortear el nuevo Gobierno. Las cuentas acaban de ser prorrogadas pero ello no exime al Ejecutivo de presentar unos nuevos presupuestos ahora que está plenamente en funciones. Mariano Rajoy tuvo la visión de aprobar las cuentas para 2016 antes de lo habitual, previniendo un posible bloqueo como el que, efectivamente, se produjo tras el 20-D.

Sin embargo, para poder aprobar los presupuestos se requerirá nuevamente el apoyo de otras fuerzas. Aun conservando el respaldo de C’s y CC, el Gobierno contaría con 170 votos favorables frente a 180 contrarios, lo que le impediría sacar adelante las cuentas. De darse ese escenario, Rajoy se vería obligado a disolver las Cortes y convocar elecciones a partir de mayo de 2017. La investidura no habría servido de mucho y los españoles serían convocados a las urnas por tercera vez.

Vía: El Confidencial.

Foto: European People’s Party

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