Estados Unidos se debate entre la continuidad y el populismo

Hillary Clinton se postula como favorita con un discurso marcado por la recuperación económica y la integración. Donald Trump trata de canalizar el voto protesta.

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Como viene sucediendo infaliblemente desde 1845, el primer martes después del primer lunes de noviembre se celebrarán las elecciones presidenciales en Estados Unidos, de las que saldrá el 45º presidente norteamericano de la historia. No serán unos comicios al uso, algo que se daba por sentado desde el momento en que Donald Trump empezó a dominar las primarias republicanas. La dicotomía que se les presenta a los estadounidenses es tan simple como poco deseable. O bien apuestan por la continuidad, con sus pros y sus contras, encarnada en Hillary Clinton, o bien confían el destino de la nación al populismo extravagante de Trump.

La continuidad

Las grandes bazas de Clinton

La candidata demócrata aspira a rentabilizar la innegable recuperación económica del país, que arrancó al final del primer mandato de Barack Obama y se ha apuntalado en el segundo. Norteamérica lleva varios años creciendo a buen ritmo a pesar de la ligera desaceleración que se está viendo este ejercicio. Desde 2010, Estados Unidos ha crecido de media un 2,3% anual, acumulando un impresionante rebote del 13,6% desde el crítico 2009 (cuando la economía se desplomó un 2,5%). El mercado laboral también se ha recuperado por completo y la tasa de paro es del 5%.

La competitividad del país ha mejorado de manera perceptible en los últimos tiempos pero ello no ha evitado que los salarios sigan siendo consistentemente elevados, con un sueldo medio de 45.934 € en 2015. Así, la mayoría de los estadounidenses presentan un nivel de vida importante, especialmente en Estados tan importantes en términos electorales como California, Nueva York o Illinois, que además suelen inclinarse del lado demócrata. En el plano internacional, los avances militares en la guerra contra el Daesh también ayudan a mejorar la percepción que los estadounidenses tienen del Gobierno.

Los hándicaps de los demócratas

En los últimos años, la tensión racial ha vuelto al primer plano de la actualidad y amenaza con instalarse indefinidamente. No menos inquietante es la situación de algunos suburbios de las grandes ciudades, que se han nutrido con nuevos marginados sociales durante la crisis. No en vano, el índice de personas en riesgo de pobreza alcanza el 13,5%, un nivel inferior al de los últimos años pero que todavía se sitúa por encima del registrado en 2007 (12,5%). Evidentemente, las filtraciones de correos personales de Clinton tampoco ayudan.

El populismo

Canalizar el voto indignado

Los términos del debate político se han viciado de tal modo en Estados Unidos que un multimillonario ha conseguido hacer suya la bandera de la indignación con el sistema. El ‘establishment’ es sistemáticamente criticado por Donald Trump, presentándose incluso como una víctima después de que varios pesos pesados del Partido Republicano marcaran distancias con él e incluso confirmaran que votarán a Clinton. La sinceridad del republicano, que los críticos califican de irreverencia absoluta, apuntala su perfil contestatario.

Trump también se apoya sobre el temor al supuesto retroceso de los ideales de la nación norteamericana, fuertemente debilitados por la inmigración descontrolada. De este modo, el candidato republicano tiene un discurso muy duro en materia de control fronterizo que le hace ganar muchos adeptos en el sur y en buena parte de las áreas empobrecidas del norte. Los trabajadores norteamericanos menos cualificados tienen miedo de la competencia de los inmigrantes latinoamericanos, temores a los que el magnate responde asegurando que endurecerá leyes y protegerá a los profesionales nacionales.

Las incongruencias de Trump

El mensaje del candidato republicano adolece de una gran superficialidad (no detalla las medidas que aprobará más allá de la construcción de un muro en la frontera con México) y resulta muy ecléctico. En una misma intervención es capaz de asegurar que bajará impuestos y reducirá el peso del Estado y también que aumentará el poder de la Administración para velar por la seguridad nacional. Por otro lado, las salidas de tono de Trump pueden destrozar el tradicional ‘feeling’ de los republicanos con distintos colectivos.

La recta final

A falta de una semana para la cita con las urnas, Hillary Clinton lidera las encuestas con una intención de voto del 47,9% frente al 40,9% de Donald Trump. El republicano ha perdido bastante terreno desde septiembre, cuando se situaba a tan solo cuatro puntos de su rival, tras haber protagonizado varias polémicas. En cualquier caso, el número de indecisos es importante en algunos Estados clave como Florida o Carolina del Norte.

Foto: © sgtphoto

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