España, país del despilfarro

El gobierno del Partido Popular insiste en mantener intactos los acuerdos con el Vaticano aunque la Iglesia sea una de las instituciones menos transparentes que existen. No es el único punto negativo que tiene el partido que está en el poder, pues su gestión se pone en entredicho cuando vemos el despilfarro que hace en comunidades como la valenciana, donde los políticos actúan sin ninguna impunidad aunque ello suponga el empobrecimiento de la población.

Decir que en España las cosas no van bien es toda una obviedad. Mientras los funcionarios y los desempleados son atacados sin compasión por el gobierno, los sectores más privilegiados del país continúan disfrutando de la vida como si nada. Así, el cinismo no parecer tener límites, sobre todo, cuando se oye al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, defender los recortes para poder hacer frente al pago de las nóminas. Y es que al mismo tiempo que se quitan derechos sociales, se está dando cancha libre a bancos y estafadores para que abusen de la población cuanto quieran.

Carlos Fabra, padre del Aeropuerto de Castellón, con gafas

Pongo dos ejemplos de ello: el de Bankia y el de Eurovegas. En mi opinión, es una auténtica vergüenza que los ciudadanos sean los que paguen los despropósitos de Bankia y que las leyes vayan a ser modificadas porque un empresario norteamericano (Sheldon Adelson) ofrezca puestos de trabajo a cambio de levantar una ciudad basada en el juego, la prostitución y el blanqueo de dinero (Eurovegas). Esto por no hablar de lo que sucede en la Comunidad Valenciana, donde los conservadores acumulan mayorías absolutas tras mayorías absolutas a pesar del despilfarro de dinero que han protagonizado, dejando a la población en la peor de las ruinas.

El aeropuerto de Castellón es uno de los mejores ejemplos de lo que sucede en nuestro país. El énfasis por crecer y crecer llevó a muchos políticos a emprender costosísimos proyectos de todo innecesarios. Con la promesa de revalorizar el terreno y de crear puestos de trabajo se dio luz verde a empresas como el mencionado aeropuerto. Sin embargo, lo único que estas han dejado ha sido un enorme agujero imposible de tapar. Y ahora lo estamos pagando todos. El pasado día 17 de julio el artista Juan Ripollés finalizó la escultura homenaje a Carlos Fabra, la cual ha costado un total de 300.000 euros. No está nada mal tratándose de un aeropuerto que no tiene ni aviones ni rutas.

La crisis económica que asola el país ha servido para poner de manifiesto la importancia que tiene la transparencia económica en las cuentas de las administraciones, empresas, etc. Aunque se ha dado un paso adelante en este sentido, hay organismos que todavía están dispuestas a ocultar sus números, aunque ello suponga un descenso de su popularidad. Es el caso de la Iglesia, que ha suspendido los exámenes del Comité Moneyval, cuyo objetivo es luchar contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Foto: popularesvalencianos

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