El precio de la vivienda sigue normalizándose

Desde que se produjera el punto álgido de la burbuja inmobiliaria, los precios de los inmuebles se ha reducido más de un 37%, un descenso que previsiblemente se mantendrá en los próximos años.

Viviendas

La burbuja inmobiliaria supuso un aumento sin precedentes del precio de la vivienda. Madrid o Barcelona vieron encarecerse sus inmuebles en porcentajes elevadísimos. En el caso de la ciudad condal, entre 2005 y 2006 el precio subiría un 17,21%, empezando a bajar ininterrumpidamente a partir de 2007. Semejante deriva especulativa ha desembocado en un elevado stock de pisos por vender y en hipotecas muy costosas para quienes adquirieron una vivienda en aquellos años. En consecuencia, el descenso del precio de los inmuebles se antoja como una de las principales necesidades para reactivar el consumo interno de España. En abril del presente año se ha registrado un descenso del 10,5% respecto al mismo mes de 2012.

De acuerdo con los datos publicados por Tinsa, empresa tasadora de viviendas, el descenso resulta todavía más acusado si se compara con los precios alcanzados en el punto álgido de la burbuja (mediados de 2007), registrando una contracción superior al 37%. La noticia, lejos de resultar alarmante, sirve para evidenciar que los precios todavía pueden y deben seguir bajando. Si el descenso del Euribor (que se encuentra en mínimos históricos) ha permitido aliviar numerosas hipotecas, la caída del valor inmobiliario debería servir para que los jóvenes comiencen a ponderar la posibilidad de comprar una vivienda. Todo ello son señales claras de normalización de un mercado que, como el bancario, siguió viviendo en una nube cuando la crisis económica era ya más que evidente.

En cualquier caso, el descenso registra comportamientos muy distintos según regiones. De este modo, el litoral mediterráneo se anota una de las mayores caídas (12,8%) al igual que a mediados de la pasada década registraba las principales subidas. Las zonas metropolitanas de las grandes ciudades también se resienten en lo que a los precios de los inmuebles se refiere, con un descenso del 13,7%. Por lo que respecta al centro de estas ciudades, las caídas también han sido muy acusadas (11,3%). Como reverso de la moneda, Canarias y Baleares registran un inusual incremento medio del 3,3%.

La vivienda nueva es la que más se ha dejado en el camino aunque los resultados en la compraventa de inmuebles usados tampoco obtienen unos números tranquilizadores, con descensos interanuales del 11,9% para las primeras y del 13,2% en el caso de las propiedades de segunda mano. La radiografía de operaciones evidencia, además que fueron escenarios como Cantabria y Navarra los que se llevaron los peores resultados frente a La Rioja y Aragón donde se vivió la cara más amable de este cálculo de operaciones.

Los datos facilitados por el INE registran también las acciones realizadas en el apartado de fincas, garajes y trasteros, entre otras propiedades, con un descenso del 12,8% en relación a los resultados de hace un año, lo que se traduce en 127.526 ventas.

Con este escenario, los analistas vuelven a titubear respecto a las previsiones más optimistas, las cuales hablaban de un ligero repunte de la actividad tras un periodo de cinco años complejo desde el estallido de la denominada burbuja inmobiliaria.

Fuente: Expansión.

Foto / Estudio Enrique Arruti

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