El futuro de las pensiones: desafíos y alternativas

El Fondo de Reserva se agota y la viabilidad del sistema público de pensiones será uno de los grandes desafíos de los próximos años.

senora

Hace algunas semanas, coincidiendo con el arranque del mes de junio, saltaba la noticia de que el Gobierno había sacado 8.700 millones de euros del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para abonar distintos pagos relacionados con las pensiones y prestaciones públicas. Lo llamativo del asunto era que tras esa retirada el monto total del Fondo se había reducido a 25.176 millones de euros, lo que podría provocar que entre 2017 y 2018 este se agotara por completo. El debate de fondo, sin embargo, es la viabilidad del propio sistema público de pensiones, gravemente amenazado por una realidad demográfica insoslayable.

¿Están garantizadas las pensiones?

El Fondo de Reserva no es el único garante de las pensiones públicas y su eventual desaparición no supondría que dejarían de pagarse las pensiones, ni mucho menos. De hecho, el Fondo se crea a raíz del Pacto de Toledo en el año 2000 con una dotación inicial de 540 millones de euros. En 2011, el Fondo marca su máximo histórico al alcanzar los 65.830 millones de euros, momento en el que el impacto de la crisis obliga a los sucesivos gobiernos a recurrir por vez primera a él. En cinco años, ha perdido el 62% de su tamaño.

Sea como sea, el Fondo sí que es una ayuda muy importante para que el Estado pueda hacer frente al pago de las pensiones, especialmente en momentos de dificultades presupuestarias. Su desaparición implicaría que el Gobierno debería encontrar otra fuente de ingresos que le genere los 10.000 millones de euros que se han cogido anualmente del Fondo desde 2011. Además, conviene tener presente que esta cifra seguirá aumentando durante una década como mínimo por el ritmo actual de jubilaciones y las características de la pirámide demográfica española.

¿Se mantendrá el nivel adquisitivo de los pensionistas?

Es la gran incógnita pero en estos momentos parece a todas luces imposible que los pensionistas de los próximos diez o veinte años puedan percibir pensiones de la misma cuantía que en la actualidad. Conviene tener presente que en los dos últimos años se ha aumentado la capacidad adquisitiva de los pensionistas con revalorizaciones del 0,25% en las pensiones. Ello ha sido posible porque al situarse el IPC en niveles negativos, la ganancia neta ha sido superior a un punto porcentual de media. Lógicamente, esto no se mantendrá así indefinidamente.

¿Cuáles son las posturas de los grandes partidos?

Desde el PP, se insiste en que antes de la creación del Fondo las pensiones se abonaban con normalidad y que así seguirá sucediendo cuando este se agote. Para ello, se recurrirá a mecanismos de financiación externos como se hace con el resto de partidas que resultan deficitarias. El PSOE pide un impuesto específico para abonar las pensiones, Podemos muestra su inquietud sin una alternativa formada y Ciudadanos defiende ocasionalmente el modelo mixto de capitalización y reparto. Al menos, los cuatro coinciden en la necesidad de actuar.

¿Qué es el sistema de capitalización?

El actual sistema público de pensiones desarrolla un mecanismo de reparto previa cotización. Un trabajador que ha cotizado los años preceptivos tiene derecho a una pensión en los términos acordados en el presente, no cuando él estaba cotizando. Esto plantea dos problemas totalmente relacionados. Primero, los trabajadores cotizan una cantidad definida pero no saben qué recibirán cuando se jubilen. Segundo, la cuantía de las pensiones está sujeta a la masa laboral (cotizante) existente en cada momento.

El sistema de capitalización individual es un mecanismo de ahorro en el que el propio trabajador se encarga de ir reuniendo el dinero necesario para su jubilación. Esto no elimina por completo el sistema de reparto, sino que este pasa a ser un complemento para mantener un nivel adquisitivo mínimo. Así, el Gobierno ha de facilitar el ahorro mediante una fiscalidad laxa o inexistente para el capital almacenado para la jubilación y reducir las pensiones públicas a quienes no han podido trabajar o no han podido ahorrar lo suficiente. En consecuencia, se trata en realidad de un sistema mixto.

¿Cuál es la situación de otros países?

En España, existe un grado de dependencia del 30%, lo que supone que hay tres pensionistas por cada diez trabajadores activos. Comparativamente, nuestro país todavía se sitúa por detrás de lo que sucede en su entorno. Alemania (31%), Francia (31%) o Italia (35%) se encuentran por encima. Japón lidera la tabla con un 42%.

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