El FMI ya ejerce como supervisor del rescate

El FMI ya ejerce el papel de supervisor del rescate económico a España. La institución, presidida por Christine Lagarde, ha exigido, principalmente, dos medidas. La primera, bajar el sueldo a los funcionarios, y la segunda, subir de manera inmediata el IVA. El principal objetivo de esto es rebajar al máximo el déficit, que parece ser el único culpable de la crisis y la única manera de solucionar los problemas del país. En cambio, queda para el olvido que estas medidas contraerán más el consumo e impedirán que se cree riqueza y prosperidad económica.

Tras el anuncio del rescate a España, o más bien a sus entidades financieras, se abre la puerta a la valoración del papel que jugará el Fondo Monetario Internacional (FMI). La institución presidida por Christine Lagarde tiene como función principal establecer un marco comercial que sea sostenible, algo que está muy lejos de conseguir, pues en la práctica, en vez de fomentar prácticas igualitarias, condena a los países pobres a estar esclavizados ante una deuda externa imposible de pagar. A España le puede pasar algo parecido. Y es que el FMI ya ha tomado las riendas del asunto y comienza a imponer sus criterios económicos. El organismo desempeñará el papel de supervisor en el rescate, tal y como negociaron España y la Unión Europea. En este sentido, el primer paso (el de pedir el rescate) fue valorado muy positivamente por Lagarde y su entorno.

Christine Lagarde

Más pendiente del déficit del país, el FMI parece obviar que las consecuencias del recate traerán más pobreza a España. Feroz como siempre, el organismo, que ha tenido como presidente a Rodrigo Rato, uno de los mayores culpables de la crisis económica y del desastre financiero del país, ya empieza a exigir números al gobierno español. Parece que se entenderán bien, pues en los políticos que llevan las riendas de España también están más preocupados por el déficit que por las consecuencias del rescate. No obstante, el FMI se muestra pesimista ante la posibilidad que el gobierno llegue al objetivo de déficit impuesto. De esta manera, se prevé que España alcance el 3% de déficit en el año 2018. Asimismo, para el curso presente no se bajará del 6% y para el que viene la estimación ronda el 5,7%, números que distan de los que se pactaron con la Unión Europea hace unos meses.

Las primeras exigencias del FMI han estado relacionadas con la subida de impuestos y la rebaja de los salarios de los funcionarios. Concretamente, la institución presidida por Lagarde ha pedido que España suba de inmediato el IVA ante las difíciles perspectivas que se divisan en el horizonte. El principal objetivo de estas medidas no es otro que reducir el déficit público español y poder acercarse lo máximo posible a lo acordado con la Unión Europea. Esta petición puede agravar más aún la salud del consumo en España y por tanto la generación de riqueza y puestos de trabajo, cosa que contradice la principal receta para salir de la crisis.

Foto: worldeconomicforum

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