El espejo nórdico: una aproximación exhaustiva

Dinamarca, Suecia y Finlandia figuran en el imaginario popular como referentes de bienestar social pero no siempre se conoce cómo se distribuye su cuadro macroeconómico.

nordicos

Es muy habitual en política que cualquier líder, sea cual sea su ideología, trate de ejemplificar cómo será su programa de gobierno con el sistema existente en algún país avanzado. El caso español es particularmente llamativo por cuanto existe un quorum muy importante sobre qué estados merecen ser imitados. Así, tanto Pablo Iglesias (Podemos) como Albert Rivera (Ciudadanos) han evocado el sistema nórdico de bienestar como patrón a seguir. Por supuesto, PP, PSOE e incluso el líder de CDC, Artur Mas, también se han referido en más de una ocasión a Dinamarca, Suecia o Finlandia. ¿Por qué?

Los tres países anteriormente citados son, efectivamente, algunos de los más desarrollados del mundo en múltiples ámbitos. Arrancando el análisis con Dinamarca, nos encontramos con un país de dimensiones más bien reducidas y que constituye la 35ª economía más importante del mundo en términos de PIB. No obstante, sus 45.700 euros de renta per cápita la elevan hasta la octava posición de esta tabla. Su Índice de Desarrollo Humano es de 0,9, el décimo mejor registro del mundo. En cualquier caso, uno de los indicadores más llamativos es que es el país con menor percepción de la corrupción del mundo.

En cuanto a su situación financiera actual, Dinamarca puede presumir de haber cerrado 2014 con un meritorio superávit del 1,8%. La eficiente gestión del dinero público permite que el más meridional de los países escandinavos presente una deuda pública equivalente al 45,2% de su PIB. Todo ello a pesar de que el gasto público se coma en Dinamarca el 57% del PIB, un ratio muy elevado del cual el 15,8% corresponde a Sanidad y el 15% a Educación. La tasa de paro es del 6,3% y el salario medio alcanzó los 53.319 euros en 2014.

El siguiente país en orden de prosperidad es Suecia, que durante muchos años fue el gran paradigma de la socialdemocracia. Sin embargo, el país escandinavo tuvo que acometer importantes reformas durante los años noventa y la primera década del s. XXI para evitar que su sobredimensionado sistema de bienestar saltara por los aires. En consecuencia, el país constituye un ejemplo tanto para la izquierda, que ve en él elevadas cotas de igualdad y coberturas sociales, como para la derecha, que reconoce su pragmatismo al impulsar reformas de carácter liberal para sanear las cuentas. Es la 22ª economía mundial.

Por lo que se refiere a su cuadro macroeconómico, Suecia también presenta un endeudamiento bastante contenido (el equivalente al 43,9% de su PIB) y su déficit fue del 1,9% en 2014, muy por debajo de los límites fijados por Bruselas. El gasto público emplea el 53% del PIB, con la Sanidad como principal frente de gastos (15%). En cuanto al bienestar de la población propiamente dicho, el salario medio se sitúa en 44.480 euros al tiempo que el índice de desempleo es del 7%.

Por último, Finlandia está considerado el gran referente europeo en materia de educación por la innovación pedagógica constante y las fuertes inversiones públicas. No en vano, se trata del estado nórdico con un gasto público más alto, situándose en el 58,7% del PIB en 2014, del cual el 12,8% corresponde a Educación. También es el país que presenta un endeudamiento más elevado de los tres al suponer el 59,3% de su PIB, si bien se encuentra a años de la media comunitaria. Su déficit fue del 3,2% en 2014.

Finlandia es, no obstante, el estado nórdico que se halla en una posición financiera más comprometida. Con bastante retraso, la crisis económica parece haber llegado al país del Báltico, que en estos momentos es el único estado de la UE que se encuentra en recesión junto con Grecia. La tasa de paro se sitúa en el 9,7% tras subir con cierta fuerza en los últimos trimestres. Su sueldo medio es de 42.910 euros y es el único país nórdico que ha adoptado el euro.

Otras particularidades de las economías escandinavas es que todas ellas cuentan con la máxima calificación crediticia en las tres grandes agencias, la famosa ‘AAA’ (con la única excepción del AA+ que S&P mantiene para Finlandia). De igual modo, los tres países se sitúan en el top-15 mundial de los estados que ponen más facilidades para hacer negocios. Ello no impide que su marco fiscal sea uno de los más de Europa, con un tipo general de IVA del 25%.

Vía: Libre Mercado.

Foto: BMJ

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