El difícil examen de fin de año

Tras los buenos datos recogidos durante los dos últimos trimestres, el Gobierno espera que el final de año aliente las esperanzas de recuperación económica.

2014

Durante los dos últimos trimestres hemos asistido a un goteo más o menos constante de datos positivos sobre la economía española. La coincidencia de los meses históricamente positivos para el empleo (que este año lo han sido además en mayor medida) con la mejora de la percepción exterior de España ha propiciado que nuestro país salga de la recesión más larga de la democracia. Sin embargo, la trastienda de estas cifras muestra una realidad que merece ser analizada en profundidad.

Las Encuestas de Población Activa (EPA) del primer y segundo trimestre del año han permitido neutralizar la alarmante destrucción de empleo con la que comenzamos 2013. En estos momentos, España se encuentra con un índice de desempleo muy similar respecto al de enero, un escenario que no se preveía a comienzos de año (las previsiones eran sensiblemente peores). Sin embargo, la tasa de paro sigue moviéndose en niveles altísimos (25,98%), lo que se traduce en algo de más de 5,9 millones de desempleados, 416.000 más que cuando Mariano Rajoy fue investido presidente del Gobierno.

Por ello, los últimos tres meses del año se atisban cruciales para confirmar el cambio de tendencia. No se espera que se reduzca el paro entre octubre y noviembre, por lo que una ralentización de la destrucción de empleo respecto a los últimos años sería ya una buena noticia. Nuevamente, el sector exportador está llamado a coger el testigo del turismo, mucho menos importante de cara a fin de año. Todo ello correrá de la mano de los esfuerzos gubernamentales de última hora para cuadrar un déficit desbocado.

¿Dónde residen las grandes fortalezas de nuestra economía? Básicamente, en la competitividad y en la aparente recuperación del sector privado. La Administración por su parte sigue teniendo mucho margen de maniobra para adecuar su inviable plantilla a las necesidades reales del Estado. No se entiende por tanto que entre julio y septiembre solamente se haya reducido en 12.600 personas el número de empleados públicos. En definitiva, el Gobierno apura sus opciones para que 2013 confirme las expectativas.

Fuente: El Mundo.

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