El crecimiento económico y el desarrollo de las naciones

La necesidad del crecimiento economico debe ser entendida como un proceso que debe llevar a un estado mas alto a las naciones, pero tambien como un elemento que contrae consecuencias que deben ser analizadas y contrarrestadas por todos.

El Crecimiento Económico es entendido como la mayor producción de una economía en un periodo de tiempo determinado, el que tiene su indicador económico clave: el Producto Interno Bruto (PIB). El crecimiento económico basado en el PIB se hace de manera real, es decir descontando el proceso de la inflación, con lo que se logra tener una medida justa de cómo está produciendo la economía de un país, con lo que se puede establecer que más rico un país puede convertirse gracias a su economía.

Un aumento en el PIB está fuertemente ligado a un incremento en la producción económica, una mayor cantidad de bienes y servicios disponibles para los ciudadanos, lo que evidentemente genera en estrictos término económicos, un mayor bienestar. No obstante lo anterior, la verdad es que es fácil entender por qué nuevas voces críticas sobre la importancia de este proceso económico ha encontrado tanto eco actualmente.

Teniendo en cuenta que las economías necesitan la utilización de los recursos de los que dispone para crecer, es evidente que hay un costo para todo un país a medida que este va creciendo. Un aumento del PIB, significa que invariablemente algunos de los recursos de un país se están agotando, lo que no ha sido tenido en cuenta por parte de las políticas económicas de la mayoría de los gobiernos del mundo.



La contaminación ambiental, la disminución de las materias primas renovables, el agotamiento de las no renovables, son todos costos que no se tienen en cuenta en las entregas trimestrales en los reportes que los gobiernos dan sobre su economía. Igualmente es de recalcar que en muchos países que son monoproductores de una materia prima que sea muy abundante dentro de su territorio (petróleo en Medio Oriente, el cobre en Chile) se presenta el fenómeno conocido como el crecimiento empobrecedor.

Este es un hecho económico que se produce porque al haber un producto del país con una fuerte demanda en el exterior, habrá invariablemente un aumento en las inversiones para explotar y exportar ese bien, lo que generara una mayor oferta del mismo y una disminución de los precios, con lo que el país deberá reorganizar su proceso productivo, bajando salarios principalmente, y con la consecuencia de que le entraran menos divisas por la exportación de su menos costoso producto. Es evidente que el resultado neto para el país es una pérdida económica.

Es un fenómeno parecido y muchas veces relacionado, pero no idéntico al de la “enfermedad holandesa”, en donde la mayor exportación de éste bien genera una inmensa entrada de divisas a la economía, lo que contrae una revaluación de la moneda nacional, y con esto un menor ingreso a la hora de cambiar las divisas provenientes del sector exportador por la moneda nacional.

Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta, es que dado que el crecimiento contrae una mayor cantidad de capital, el uso que se le da a ese capital es vital para el establecimiento de un país. Es evidente que un país como Arabia Saudita creció a tasas de más de dos dígitos en los últimos cinco años, casi exclusivamente por el aumento en los precios del petróleo a nivel internacional. Sin embargo, si vemos que gran parte de su riqueza se ha gastado en tratar de mantener a la familia real en el poder, en armamento militar, en inmensos palacios y hoteles, así como en establecer las relaciones internacionales del país con los Estados Unidos, hace pensar que el futuro del país no será el mejor para sus ciudadanos.

Así mismo, es importante entender el hecho histórico que en los últimos siglos el crecimiento económico tiende a entrar en crisis cíclicas en todos los países en el ámbito internacional. Todo auge económico debe conllevar una recesión futura y su consecuente crisis. Del interior de esa crisis se encuentran las condiciones para la reactivación, que conlleva un nuevo auge.

Así mismo, el crecimiento acelerado del PIB sin pensar en otras variables como la disminución de la pobreza, la educación, la salud, la sostenibilidad y el medio ambiente; genera uno de los fenómenos más despreciables de la humanidad: la concentración de la riqueza. Las economías deben canalizar sus recursos hacia todo el sector de la población, con la intención de ir consolidando un proceso productivo más variado y enriquecedor a futuro; logrando con aquello que haya de nuevo un aumento considerable en el PIB y la consolidación de una economía más diversificada, más solida y por lo tanto más desarrollada.

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que una economía es desarrollada cuando logra crecer económicamente, pero también tiene la capacidad de brindar oportunidades laborales a sus ciudadanos, invierte y lucha por una mejor y más abarcadora educación, provee todas las necesidades alimenticias y entrega los servicios de salud necesarios para todos, logrando de esta manera convertirse en un país con una economía desarrollada, sobrepasando su etapa de mero crecimiento.

Parece importante analizar esto en la actual coyuntura, puesto que se entiende que uno de los causantes de la extinción de muchas sociedades en el pasado fue el agotamiento de los recursos que las sostenían. Un ejemplo de lo anterior se puede ver en la Cultura Maya, que al parecer creció de manera desproporcionada en el número de gente y en la producción y en el consumo de sus recursos, lo que la llevó invariablemente a su desaparición.

Es muy fácil llegar a la conclusión de que actualmente nos encontramos en una situación muy similar, donde teniendo en cuenta la inmensa cantidad de seres humanos en el planeta, hay una constante necesidad de explotar nuestros recursos al máximo para poder subsanar las necesidades de un número inmenso de personas, lo que termina agotando de manera irreversible nuestros ecosistemas. En ese sentido, es necesario pensar en fórmulas para disminuir la población mundial de manera moralmente aceptable (mayor control natal a nivel mundial y una mayor educación que concientice sobre el mundo en el que vivimos) con la intención de no amenazar de manera crítica nuestra sobrevivencia como especie a futuro.

En ese sentido, debemos promulgar por tener economías que tiendan al desarrollo más no al crecimiento económico de manera exclusiva, con personas más educadas y conscientes de la situación y con una mayor eficiencia en el uso productivo de los recursos. Las consecuencias del crecimiento deben ser atendidas hoy en día, saber que puede contraer graves problemas a futuro, y luchar con todos los mecanismos necesarios para contrarrestarlas. El crecimiento es una necesidad para las economías, pero debe ser vista tan solo como uno de los elementos necesarios para llegar al desarrollo de las naciones.

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