El BCE quema sus cartuchos para estimular el crecimiento

Los tipos de interés de la zona euro caen al 0%, los intereses que pagan los bancos por sus depósitos llegan al -0,4% y se amplía el QE.

draghi

Los precios no alzan el vuelo en la zona euro y ello puede estar lastrando el crecimiento económico. Esa es la conclusión a la que llega el Banco Central Europeo (BCE) después de revisar la última oleada de datos macroeconómicos. En países como España, el IPC se sitúa en niveles negativos desde hace mucho tiempo y las previsiones indican que así seguirá sucediendo en 2016. Dando una vuelta de tuerca a su programa de estímulos, el BCE recorta los tipos de interés y sigue desincentivando que los bancos ‘almacenen’ dinero.

Los tipos, al 0%

Desde su llegada a la presidencia del BCE, Mario Draghi todavía no sabe lo que es modificar al alza los tipos de interés de la zona euro. Tras dejarlos en el 0,05% el año pasado, el nuevo recorte los sitúa en el 0%. De este modo, todos los bancos europeos podrán tomar el dinero que necesiten sin tener que abonar interés alguno por ello. La idea es que esta suerte de barra libre contribuya a aumentar la concesión de créditos y que estos permitan reactivar el consumo y la inversión. Esto colisiona con la idea socialmente aceptada de fomentar al máximo el ahorro.

Realmente, no existe gran diferencia entre tomar el dinero al 0% y hacerlo al 0,05%. Además, los préstamos ya se comercializan con condiciones muy generosas, por lo que su posible rebaja no tiene por qué suponer una oleada de solicitudes. El economista Juan Ramón Rallo se ha referido a esta situación en los siguientes términos: «puedes llevar el caballo al río pero no puedes obligarlo a beber». Esto significa que el BCE puede regalar casi literalmente el dinero pero no tiene capacidad para hacer que los agentes privados lo cojan e inviertan.

Cobrar más por almacenar depósitos

El BCE también ha aumentado los intereses negativos que aplica a los depósitos de los bancos. No hablamos de los depósitos que los ahorradores tienen en sus entidades sino de las cantidades que los propios bancos confían al BCE para que las almacene. El interés aplicado pasa del -0,2% al -0,4%, siguiendo la estela de los bancos centrales de Dinamarca o Suiza, que han realizado movimientos similares en los últimos años. El primer paso del BCE en este sentido lo dio en junio de 2014, al fijar un -0,1%.

Nuevamente, el objetivo es desincentivar que el dinero esté parado. Los bancos que no den salida a sus capitales tendrán que pagar por ello. Lógicamente, el ahorrador particular también acabará sintiendo los efectos de esta decisión en la rentabilidad que percibe por resguardar su dinero. Los tipos de interés de los depósitos a plazo fijo se mueven en una horquilla de entre el 0,25% y el 0,3% de media. Un nuevo recorte los aproximaría peligrosamente al 0%, donde ya se encuentran la mayoría de cuentas corrientes.

¿Acabarán pagando los bancos a causa del Euribor?

Esta posibilidad es ahora más probable porque el Euribor se situó ya en negativo en febrero. La fórmula que utilizarán las entidades para adaptarse a esta situación todavía es una incógnita. Lo más probable es que la mayoría se muestren reticentes a adoptar tipos negativos en las hipotecas y que se esgriman enrevesados argumentos para justificarlo. No obstante, las condiciones de aplicación del Euribor son claras y los clientes podrían hacer valer su derecho a abonar intereses negativos.

El euro seguirá bajando en un contexto internacional incierto

La situación del mercado de divisas es bastante confusa y la última decisión del BCE puede suponer más incertidumbre. Todo apunta que el euro perderá fuelle en su cruce con el dólar y que solo las dudas por el ‘Brexit’ evitarán que se devalúe también en gran medida respecto a la libra esterlina. La evolución en su cruce con el yuan es más difícil de anticipar porque China también está optando por los estímulos.

El QE se amplía

El QE europeo puesto en marcha hace ahora un año vuelve a ampliarse superando incluso las previsiones. Si hasta ahora se efectuaban compras mensuales de deuda soberana por valor de 60.000 millones de euros, el último movimiento de Draghi eleva la cifra hasta los 80.000 millones. De mantenerse ese volumen de compras, el BCE se habrá gastado casi 2 billones de euros en marzo de 2017, cuando está previsto que expire el programa.

Foto: Mario Draghi vía Shutterstock

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