El automóvil chino desembarca en Europa

La enorme pujanza económica de China y su rápido ascenso en el panorama internacional, hasta el punto de haberse convertido en una superpotencia capaz aspirar a la hegemonía mundial, no es ninguna novedad. Pero de aquellos polvos estos lodos. Unas cosas llevan a otras y de un tiempo a esta parte las grandes empresas chinas van poco a poco introduciéndose en el mercado europeo, salvando así no solo la gran distancia física existente, sino que también van superando discretamente ciertas barreras mentales de los consumidores, que aún tienen esa imagen del producto procedente de China como algo barato y de baja calidad, ‘de todo a cien’, vaya.

Bien es verdad que China es el país por antonomasia de este tipo de productos, y también es el rey de las imitaciones de casi cualquier producto que podamos imaginar. Pero a la vez, también es el país en que se fabrican la inmensa mayoría de los productos que consideramos ‘de marca’, con la única diferencia de que lo hacen para empresas occidentales, que diseñan y supervisan los productos y les confieren casi el mismo toque de distinción y prestigio de algo que estuviera hecho al lado de casa. La clave es que en China se fabrica casi todo; tanto lo bueno como lo malo, y todos esos productos compiten en una suerte de caos armónico que se da en casi todas partes.

Como decíamos, el desarrollo económico vertiginoso del gigante asiático impulsa a sus empresas a ampliar fronteras y a conquistar nuevos tipos de mercados. En la actualidad, aunque no resulte común, lo cierto es que ya no parece tan raro adquirir productos de una empresa china, y son varias las compañías que han desembarcado en el viejo continente y han conseguido hacerse un hueco en un mercado tan exigente y competitivo como el de la tecnología.

Así pues, Huawei, la principal empresa de telecomunicaciones de China, fue la primera en introducirse en el mercado de los móviles inteligentes y las tabletas, seguida imediatamente por ZTE, el otro gigante chino en este campo. No son desde luego un gran objeto de deseo, pero ofrecen productos más que competentes a precios muy razonables, de ahí que tengan cada vez más aceptación entre la gente que no tiene prejuicios de marca y busca gastarse lo mínimo en un teléfono que le ofrezca las máximas prestaciones.

El siguiente paso fue el sector de la banca y las finanzas, en el que existía un mercado potencial creciente, pues aquí resulta clave la numerosa diáspora china. No hay gran ciudad en el mundo que no tenga en la actualidad una más que floreciente comunidad china entre su población. Son gente que tiende a relacionarse poco con los locales, al menos hasta que logran salvar la distancia cultural, y la regla general es que tengan negocios propios y trabajen muchas horas sin descanso. El ICBC, el banco más grande y valuoso del mundo, vino a llenar este vacío y a servir como depósito a esta numerosa comunidad. Y es que cuando se trata de confiar dinero, es importante sentirse como en casa.

Por último, era lógico que desembarcara también en Europa una de las industrias más potentes y estratégicamente importantes en cualquier economía; la del automóvil. Y como es obvio, también se encaragará de ello un peso pesado del sector: Great Wall Motors, o lo que es lo mismo, el principal fabricante de automóviles privado de toda China. Aunque por otra parte, una cosa es vender un teléfono o abrir una cuenta bancaria y otra muy distinta es vender un coche. Eso son palabras mayores. Por eso, el despliegue será comedido y apostará siempre sobre seguro. Great Wall entrará a Europa por la puerta de atrás, de momento.

Bulgaria es el escenario elegido por el fabricante chino para emprender su aventura europea. Great Wall abrirá una fábrica muy cerca de Sofía, y centrará su actividad en el mercado búlgaro y el de los Balcanes, aunque por supuesto, ha venido para quedarse, y es por eso que, según declaró su directora, «en un futuro no descartan entrar en el resto del mercado europeo.» De momento, Great Wall ya vende automóviles en 120 países y cuenta con una capacidad de producción de 1,2 millones de unidades al año, una cifra que espera aumentar por encima de los 2 millones antes de 2016.

Se presenta con tres modelos: un utilitario, una camioneta y un todoterreno, todos ellos situados en una horquilla que va de los 8.000 a los 15.000 euros. Su objetivo es ofrecer calidad y seguridad a un buen precio. Su éxito o su fracaso dependerá de que lo consigan.

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