DogeCoin, quizá sea hora de invertir en criptomonedas

Lo que comenzó como una broma se está convirtiendo en una de las criptomonedas de mayor fama de las últimas semanas.

El poder que tiene Internet es asombroso. O ridículo. Algunas veces es asombroso, alucinante y desconcertante. Otras veces es absolutamente surrealista. En Internet todo puede ocurrir, y lo más frecuente es que todo ocurra, que fluya, aunque solo sea durante unos pocos días.

Lo que ocurrió recientemente con el valor de las acciones de la cadena de tiendas de videojuegos GameStop fue una clara demostración del poder de Internet. Lo que está pasando con las criptomonedas, también lo es. Quienes invirtieron en Bitcoin en su momento, ahora tienen un dineral en sus cuentas que ni siquiera saben en qué gastar. Las dudas para aquellos que invirtieron “casi nada” y que ahora tienen “más de lo que podrían imaginar” son enormes: ¿vender? ¿o seguir esperando?

Y mientras el Bitcoin sigue a lo suyo, creciendo como tendencia pop de una era extraña como en la que vivimos, a su sombra, bajo su paraguas, nacen otras criptomonedas. Muchas de ellas, la mayoría, son “basura digital”. No hacen nada, no consiguen nada, no llegarán a ninguna parte. Pero hay algunos casos en los que Internet obra sus milagros y la situación se descontrola. ¿Un nombre reciente? El de DogeCoin, la criptomoneda que nació como meme y que ahora está aumentando su valor de forma descontrolada. Mucho ojo a los que invirtieron “por las risas”, porque nunca se sabe qué puede llegar a pasar con estas cosas.

La mente colmena en la que nos encontramos, que es la mejor forma en la que podemos describir Internet, porque aquí en cuanto se enciende la mecha no tardan en saltar miles de chispas, ha encumbrado una criptomoneda que debería haber sido parte de esa “basura digital” de la que hablábamos. DogeCoin se creó en el año 2013 y está reconocida como la primera “meme-coin”, una criptomoneda originada como una “coña marinera”, una broma, una mofa de las criptomoneds. Lo paradógico de ello es que, años después, por efecto carambola, está aumentando su valor.

En enero de 2021 el valor de un DogeCoin era de céntimos. Cuando pasó lo de GameStop y empezaron a producirse otros movimientos inesperados en Internet, su valor aumentó hasta los 7.5 céntimos. Luego se redujo a 2.5 céntimos y se pensó que “bueno, la broma ha terminado”. Pero en los últimos meses ha ido fluctuando en un rango de entre 3 y 7 céntimos hasta que, de buenas a primeras, ha superado los 25 céntimos. Y ese tipo de progresión solo puede significar que, como decíamos, “mucho ojo”, porque esta meme-coin puede terminar haciendo millonario a más de un usuario.

Uno de los motivos por los que se ha desatado el caos sobre DogeCoin ha sido que su nombre ha comenzado a sonar de la mano de personas y entidades muy influyentes. Por ejemplo, Elon Musk, el genio de Tesla, imagen de la era en la que vivimos, ha hablado de la criptomoneda en una de sus publicaciones de Twitter, y le ha rendido tributo con una imagen graciosa. Cuando Elon Musk dice algo, suele haber millones de personas que le escuchan y se generan las más variopintas reacciones.

El maestro de Tesla, líder de la conquista de Marte y de los coches del futuro, es un individuo del que se puede esperar cualquier cosa. Tan rápido habla de su manga o anime favorito como saca a relucir referencias oscuras que solo podrían entender los más “frikis”. Pero, al mismo tiempo, no deja de ser una de las personas más famosas y con más dinero del mundo. Ese tipo de contraste es lo que hace que las publicaciones de Musk acaben siendo tan influyentes y que generen tanto movimiento. Como él ha hablado de DogeCoin, la criptomoneda meme se ha disparado.

Pero no ha sido el único. La aplicación de inversiones Robinhood también ha dado visibilidad a la criptomoneda, incluso haciendo referencia al gran volumen de peticiones de compra que se habrían recibido en los últimos días. Eso no ha hecho sino darle aún más popularidad a DogeCoin y que su volumen de adquisición continúe aumentando de forma descontrolada. A más venta de DogeCoin, más valor tiene la criptomoneda y más contentos están quienes la crearon y las primeras personas que invirtieron en ella unos simples céntimos por aquello de hacer la gracia.

Exactamente se desconoce hasta dónde puede llegar DogeCoin. Internet y la sociedad en general nos han demostrado que son capaces de convertir una parodia en algo más grande incluso que aquello de lo que se estaba riendo. ¿Qué sería la vida sin risas, sin parodia y sin autocrítica? La meme-coin continúa creciendo y lo más probable es que lo siga haciendo en el futuro. No sabemos qué pasará, pero como decíamos en el título del artículo, quizá sea hora de invertir en criptomonedas, porque nunca se sabe cuándo puede llegar a crearse el nuevo Bitcoin con el que quizá nos hagamos millonarios.

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