Cameron presenta sus primeros presupuestos ‘en solitario’

Las cuentas para 2016 incluyen numerosos aspectos que figuraban en el programa electoral del Partido Conservador, destacando por la reducción del gasto del Estado.

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El prolongado ciclo electoral europeo de 2015 tuvo en las elecciones generales británicas su primer gran asalto. También sería la primera ocasión en la que las encuestas fallaron considerablemente al vaticinar un empate entre conservadores y laboristas. La realidad, en cambio, es que el primer ministro David Cameron consiguió la mayoría absoluta parlamentaria y, por consiguiente, se aseguró cinco años más en Downing Street con plena autonomía legislativa. La semana pasada se anunciaron los que serán los primeros presupuestos exclusivamente ‘tories’ en diecinueve años.

Tal y como anunció el entonces candidato a la reelección en campaña, la eliminación del déficit y la reducción del gasto del Estado serán los dos ejes fundamentales del Gobierno en materia económica. Dado el aval que ha recibido por parte de los británicos, no sorprende lo más mínimo que los presupuestos para 2016 incluyan cuantiosos ajustes de los dispendios públicos. Ello se ha llevado cabo, fundamentalmente, con la supresión de deducción y exenciones fiscales. Por ejemplo, desaparecerá la ayuda para los menores de 21 años que adquieran una vivienda.

De igual modo, la renta máxima de las familias para solicitar ayudas públicas se reduce desde los 36.400 euros actuales hasta los 32.200 (ciertamente, hablamos todavía de niveles considerables de renta). Por otro lado, en lo que se refiere al gasto público en general, a través de las diferentes partidas presupuestarias, este se reducirá en 16.800 millones de euros durante los próximos tres años. Queda pendiente, pues, detallar cuál será la reducción específica para el año que viene. Sea como sea, es un ajuste importante.

De cara a mitigar la posible reacción de la oposición a esta contención del gasto, el ministro de Economía, George Osborne, ha anunciado que el programa encaminado a acabar con el déficit se prolongará un año más de lo previsto (pasa de dos a tres). Ello ha sido posible por el aumento de la recaudación fiscal, algo muy significativo puesto que el Gobierno británico ha reducido los impuestos en los últimos años, confirmando, una vez más, la plena vigencia de la curva de Laffer.

Vía: elEconomista.

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