Caída en desgracia absoluta de los juegos NFT

La caída en desgracia de los juegos NFT ha sido incluso más inmediata de lo que se podría haber imaginado.

El juguete se ha roto. Los juegos NFT tuvieron un periodo de éxito efímero, pero impactante. Durante unos meses fueron la revolución del medio y ayudaron a que miles de personas se llenasen los bolsillos ganando un buen dinero en el proceso. Pero, lo que unos lo ganaron, otros lo perdieron. Eso ha terminado pasando factura y demostrando que todo eran esquemas Ponzi mal estructurados, aunque algunos con una base un poco más trabajada.

En la actualidad, los juegos NFT han caído en desgracia y han dejado atrás su periodo de gloria con una rapidez que ha sorprendido a todos. Los meses de mayor demanda, en 2021, en los que se desarrollaban nuevos juegos prácticamente a diario, han terminado. ¿Pero qué es lo que ha acabado con esta tecnología y con este negocio que parecía haber encontrado un punto de inflexión para ofrecer una nueva tendencia de gaming?

De rugpulls a fracasos de gestión

Uno de los principales problemas con los que se han encontrado los juegos NFT ha sido la avaricia de sus creadores. Si bien había proyectos que nacían con la sincera intención de llegar lejos y alcanzar una economía estable, muchos otros, desgraciadamente la mayoría, nacían sin ningún tipo de experiencia por parte de sus creadores. Esa falta de experiencia convertía sus juegos en patatas calientes que, antes o después, terminaban explotándoles en la cara a los inversores.

Muchos de los desarrolladores de juegos NFT salían de la nada, invertían en la creación del juego, lanzaban el token y esperaban a sacar partido. Algunos ya iban con la mala intención preparada, con el rugpull listo para lanzarlo a las primeras de cambio, hacer caja y desaparecer. Otros se vieron tentados a hacerlo cuando el rendimiento de su juego comenzó a flojear, porque ya veían, en ese punto, que no iban a ganar el dinero que esperaban.

Los fracasos de gestión fueron severos. Multitud de juegos se encontraban en un cuello de botella al no saber cómo avanzar en una situación en la que su economía se había desmantelado por acción de las ballenas o de inversores que entendían mejor el juego que ellos mismos. En otros casos, se produjeron incidentes, ataques y robos de carteras que demolieron la economía de forma prácticamente instantánea. Mientras las grandes empresas del videojuego comenzaban a mirar a los NFT, estos desarrolladores aprovechaban el tiempo que les quedaba hasta que fuera un mercado en el que nadie quisiese entrar. Hoy día, las grandes empresas ya han eliminado el discurso NFT de sus propuestas y planes de futuro.

De meses a una semana o días

Nunca se imaginó que un juego NFT podría llegar a tener un periodo de vida extenso. Los primeros juegos duraron meses o semanas. Hubo títulos que alcanzaron el máximo rendimiento y que se desplomaron de la noche a la mañana. Todo, porque controlar una economía libre como la de las criptomonedas es prácticamente imposible.

Los juegos que han intentado replicar este éxito se han encontrado con dos factores en su contra: que hay menos inversores interesados en arriesgarse y que, los que hay, no están dispuestos a holdear sus beneficios durante, ni siquiera, una semana. Con esa predisposición, no hay ningún token que pueda sobrevivir, porque las aceleradas ventas de la primera semana de juego ya provocan una fuerte caída en una gráfica en la que ningún nuevo inversor querrá confiar.

En los últimos meses se ha visto cómo nacían y morían juegos NFT en pocos días. Sus desarrolladores probaban nuevas estrategias para, al menos, hacer negocio. Comisiones en BNB, venta de pases de fundador y otro tipo de iniciativas para drenar los fondos de los usuarios. Y los juegos, a los pocos días, terminaban medio abandonados, con promesas que se encargan de transmitir los moderadores de canales de Discord o Telegram y escasas demostraciones reales de intención de mejorar. En parte, todo el mundo sabe que no se puede salvar lo que ya ha caído en lo más bajo. Un token que debería estar por encima de 1 dólar, no va a salvarse si ya ha terminado en un valor de 0.006.

Ahora lo que se está viendo son juegos NFT fantasma que se quedan online para evitar las represalias de los jugadores, pero en los que no hay ningún tipo de margen de beneficio. Eso permite a los desarrolladores evitar la escapada ilegal que acabaría con un saco de denuncias y adoptar un papel de víctimas con el que se escudan de las posibles represalias. Así es como es común encontrar a usuarios que hablan de cómo tienen, en sus wallets, personajes y partidas de todo tipo de juegos NFT, pero que no las usan porque, a día de hoy, ya no resulta rentable.

El cementerio de los juegos NFT se ha llenado de tumbas en poco tiempo y resulta uno de los paisajes más tristes que se pueden ver en el ciberespacio. No ayuda que las criptomonedas, como el Bitcoin, estén pasando por una situación crítica.

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