Balance económico de una legislatura fallida

España volverá a las urnas seis meses después de las últimas elecciones, un tiempo en el que mejoran PIB y desempleo pero empeoran deuda y déficit.

congreso

El próximo 26 de junio, los españoles volveremos a acudir a las urnas con el cometido de elegir a nuestros representantes en el Congreso de los Diputados y el Senado. Lo insólito de la situación estriba en que será la segunda vez en seis meses que se realicen unas elecciones generales, después del fracaso de los representantes electos el pasado 20 de diciembre. Durante este tiempo, la economía española ha funcionado casi con el piloto automático, una situación de impasse fuertemente criticada por la mayoría de economistas. Este es el balance económico de la no legislatura.

El PIB resiste pese a la incertidumbre

Era la variable que despertaba mayor inquietud y sin embargo ha sido una de las que mejor se ha comportado. España despidió 2015 anotándose el mayor crecimiento interanual desde 2007 (3,2%), confirmando los augurios más optimistas y dando continuidad a la tendencia ascendente desde 2012. El primer trimestre de 2016 tenía todos los visos de ofrecer un repunte menos sólido del PIB, no solo por la incertidumbre autóctona sino por los focos de tensión continentales y mundiales. No olvidemos que en aquellos meses se vivió un amago de desplome bursátil así como la constatación de los problemas de parte de la banca europea.

Sin embargo, la economía española creció un 0,8%, exactamente el mismo dato que se registró en los dos trimestres anteriores y algo por encima de la tasa esperada (se estimaba un 0,7%). Ello se tradujo en un crecimiento interanual del 3,4%, una décima menos del cosechado en el último trimestre de 2015 pero tres por encima del registrado durante todo el año anterior. Desde el Banco de España se espera que estos datos se moderen en los próximos trimestres, a pesar de lo cual el PIB debería repuntar un 0,6% y un 0,5% en el segundo y el tercer trimestre, respectivamente.

Desempleo, más luces que sombras

La publicación de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre dejó sensaciones encontradas. Por un lado, el desempleo repuntaba ligeramente durante el trimestre tradicionalmente más difícil para la creación de empleo (pasaba del 20,9% al 21%). Por otro, el descenso interanual del paro fue del 12%, es decir, había 650.000 desempleados menos que en el primer trimestre de 2015, uno de los mejores datos de toda la serie histórica.

Para confirmar estas sensaciones, el dato de paro registrado de abril (el mes siguiente al periodo contemplado por la EPA) mostró una caída de más de 80.000 personas. De este modo, el número total de desempleados se quedaba al borde bajar de la cota psicológica de los 4 millones (4,01). Por otro lado, se trataba del mejor dato registrado desde agosto de 2010 y suponía una reducción interanual del desempleo del 7,4%. Simultáneamente, la Seguridad Social ganó 160.000 nuevos afiliados, dejando un total de 17,5 millones de cotizantes.

La deuda pública supera por primera vez el 100% del PIB

Se trata de un dato más simbólico que otra cosa pero que vuelve a recordarnos cuál es la gran tarea pendiente de las Administraciones Públicas. La deuda del Estado alcanzó en febrero el 100% del PIB, siendo la primera ocasión en la que supera el umbral de las tres cifras. Conviene apuntar que 2015 ya se despidió con un dato que dejaba claro que tan crítico nivel no tardaría en ser rebasado (99,2%). En términos de deuda per cápita, cada español tendría que hacerse cargo de 23.242 euros.

El déficit, para otro momento

Si el dato de deuda pública es inquietante, el de déficit no le anda a la zaga. España incumplió sus compromisos en la materia al cerrar 2015 con un desajuste del 5,1%, muy lejos del 4,2% acordado con Bruselas. Aun siendo el mejor resultado desde 2008, no parece que este año vaya a producirse ningún ajuste importante en este sentido. El Gobierno se ha escudado en los trastornos electorales para evitar reducir gastos y ya ha pedido a Bruselas que sea comprensiva al respecto.

Resumen: deterioro ligero pero constante

De todo lo anterior solo puede desprenderse que la economía española ha resistido mejor lo previsto la incertidumbre política y la sensación de vacío de poder. Ello no debe llevarnos a equívocos porque gran parte de estos logros se explican por la inercia y algunas variables sí que se están deteriorando.

Foto: congreso vía Shutterstock

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