Así se gestaron 7 de las mayores estafas recientes en España

La de Funnydent es la última de una larga lista de grandes estafas empresariales que han sorprendido a la opinión pública española en los últimos quince años.

estafa

La semana pasada nos sorprendían dos noticias aparentemente desvinculadas, la sentencia del Tribunal Supremo sobre la salida a bolsa de Bankia y el ‘escándalo Funnydent’. El fallo del Alto Tribunal reconoce a los primeros accionistas la posibilidad de recuperar su dinero mientras que el aparente cierre de Funnydent ha atrapado a numerosos particulares. A pesar de las evidentes diferencias, se trata de dos estafas perpetradas contra clientes y trabajadores que nos han traído a la memoria otros casos especialmente sonados. A continuación, analizamos siete de las estafas más llamativas de los últimos tiempos.

1. Gescartera (2001)

Un caso especialmente complejo del que hemos ido conociendo detalles hasta hace muy poco. Esta gestora de carteras de inversión se creó en 1992 y se negó sistemáticamente a facilitar demasiada información a los organismos reguladores. En 1999 fue apercibida y en 2001 se procedió a su intervención a cargo de la CNMV. En la sentencia definitiva de 2008 se confirmó que los responsables de Gescartera se habían lucrado a costa de ocultar información a los clientes sobre el destino de las inversiones. La estafa fue de unos de 120 millones de euros y los principales afectados fueron mutualidades públicas y fundaciones.

2. Fórum Filatélico-Afinsa (2006)

Una de las estafas más conocidas. Estas dos sociedades de inversión en bienes tangibles (principalmente, sellos) logró captar importantes inversiones por parte de particulares con elevadas rentabilidades aseguradas. En realidad, se trataba de una clásica estafa piramidal en la que los nuevos clientes abonaban el dinero que percibían los antiguos. Lo más grave era que distintos organismos públicos habían recomendado la inversión en el Fórum Filatélico, al tiempo que su actividad le había valido importantes premios. Cuando se intervino la firma, el número de afectados ascendía a más de 250.000 inversores. Solo recuperaron el 10% de lo invertido.

3. Viajes Marsans (2010)

Lo más llamativo de este escándalo fue que afectó al entonces presidente de la patronal CEOE Gerardo Díaz Ferrán, actualmente en prisión. La agencia de viajes siguió comercializando paquetes turísticos pese a saber que ya no podía hacer frente a sus obligaciones de pago. Y es que, temerosas de que la agencia no fuera solvente, las empresas que trabajaban con Viajes Marsans le exigían que pagara por anticipado. Muchos clientes que adquirieron paquetes entre 2009 y 2010 jamás llegaron a efectuar los viajes ni tampoco han podido todavía recuperar su dinero.

4. Nueva Rumasa (2011)

La constatación de que las segundas partes nunca fueron buenas. Si la primera Rumasa fue intervenida por el Estado en 1983, el segundo holding de la familia Ruíz-Mateos se declaró en concurso de acreedores en 2011. Desde 2009, el grupo había tratado de atraer a inversores particulares mediante la emisión de pagarés que aseguraban una rentabilidad anual del 8% (en la segunda emisión se llegó a prometer un 10%). La CNMV alertó de los riesgos pero casi 6.000 inversores no le hicieron caso.

5. Bankia (2012)

En 2010, varias cajas de ahorro de gran relevancia (Caja Madrid, Bancaja…) unían sus destinos para crear el ‘primer banco de la nueva banca’. Al año siguiente, con Rodrigo Rato y José Luis Olivas de maestros de ceremonias y con la connivencia de las autoridades políticas y del Banco de España, Bankia empezaba a cotizar en el Ibex-35. Sus títulos incluso se revalorizaron con cierta fuerza en los meses siguientes. En 2012, la entidad pediría auxilio al Estado con un agujero de 22.000 millones de euros.

6. Pescanova (2013)

Una compañía icónica de la industria alimentaria española que no creyó conveniente sacar a la luz sus verdaderas cuentas. Tras una década de constante expansión internacional, en 2013 la compañía solicitó abruptamente el concurso de acreedores. No tardaría en conocerse que las últimas cuentas publicadas habían sido falseadas y que el grupo presentaba un endeudamiento equivalente a ocho veces sus resultados de explotación en un año. La indignación fue mayúscula al conocerse que el presidente Fernández de Sousa había vendido poco antes gran parte de sus acciones.

7. Gowex (2014)

En apenas una semanas, Jenaro García pasaba de empresario modelo a gran manipulador. La firma, especializada en la instalación y gestión de servicios de Internet inalámbrico en espacios públicos, tuvo como clientes a grandes ayuntamientos de todo el mundo y era uno de los valores estrella del Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Una firma de análisis independiente desveló que el 90% de los ingresos oficiales de Gowex eran falsos. Poco después solicitaba el concurso de acreedores.

Foto: estafa vía Shutterstock

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