América Latina: Una Economía Subyugada

Los Estados Unidos se han esforzado mucho por liberalizar las economías de América latina, pero no con la intención de integrarnos económicamente, sino que por el contrario, es la de poder invadir nuestros mercados para sus empresas. Además de lo anterior, un interés centrado en la información privilegiada de la biodiversidad en la región ha encontrado su espacio en estos nuevos tratados.

Ha sido una constante histórica que los Estados Unidos vean en América Latina una tierra propicia para la explotación de sus intereses como poder hegemónico en la región y en todo el mundo. La situación tomó un nuevo matiz en la década de los ochenta, cuando la mayoría de los países latinoamericanos decidieron insertarse en la ola liberal que propusieron los organismos multilaterales, dejando que la política económica quedara a merced de los intereses internacionales.

Con la llegada de los ideales neo clásicos a las principales instituciones multilaterales del mundo, con el fuerte crecimiento que se generaba en el sudeste asiático gracias a la liberalización de sus economías y las tesis de los monetaristas tomando mucha fuerza, especialmente con los gobiernos de Reagan y Tatcher, se dio un fuerte proceso de liberalización de las economías de todo el mundo, el cual llegó a su apogeo con la caída del bloque soviético y la llegada del Nuevo Orden Mundial.

La llegada de ésta nueva etapa, conocida como el neo liberalismo, hizo que el mundo buscara de nuevo insertarse en un paraíso de libre mercado, en el que sería éste el encargado de tomar las decisiones de cómo, cuándo y quién debería realizar el proceso productivo, dejando al Estado un papel secundario frente a la economía. Ese gran aparato de gobierno, que es muy ineficiente, desordenado y despilfarrador, debería darle toda su participación a los agentes privados, quienes tienen la características contrarias y podrán hacer un mucho mejor trabajo.

Siguiendo con el paradigma mundial de la época, los países latinoamericanos como Brasil, Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay y Colombia se insertaron en el proceso de modernización económica dictado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial . Aunque el FMI como el BM son dos instituciones multilaterales que cuentan con la participación de varios países, es claro que debido al sistema de votación y la manera de escoger sus directorios en cada bando, la posición de Estados Unidos es muy predominante y casi hegemónica. Las propuestas de estos organismos eran la disminución del Estado, las privatizaciones, la liberalización comercial y el ajuste fiscal.


Una de las primeras medidas que se les aconsejo tomar a los países latinoamericanos fue la liberalización de su comercio, evitando todo sistema proteccionista de su política económica. No obstante, la medida más controversial fue el ajuste fiscal que se les obligó a tomar, en el que se les pedía que disminuyeran al mínimo el tamaño del Estado y que éste no tuviera ninguna participación en el desarrollo de la economía; todo lo haría el mercado.

Una de las principales razones para desconfiar de las relaciones comerciales con el país del norte es la hipocresía con que nos han pedido que liberalicemos nuestra economía, haciéndonos quitar aranceles, subvenciones o medidas de regulación, mientras que ello mantienen gran parte de su estructura proteccionista en los sectores en los que nosotros somos competitivos.

La enseñanza que se extracta de la historia económica estadounidense es la de que los países en el principio de su desarrollo deben contar con todo un sistema proteccionista que actué frente a los productos importados de mejor calidad, para que una vez que se tenga la suficiente tecnología y competitividad sí abrirse y obligar al mundo a que se abra, como hizo Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora, las disparidades de los Estados Unidos con América Latina son bastantes claras como para tenerles en cuenta a la hora de poner a competir nuestros productos con los de ellos. Sin embargo esa situación acá no se tuvo presente y por el contrario se empezaron a firmar acuerdo de libre comercio (ALC) entre los países de la región y se pensó en firmar el Acuerdo de Libre Comercio para América (ALCA). El primer acuerdo de importancia firmado entre la potencia del norte y un país del sur fue el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Fue firmado en el año de 1994 y abarcaba todos los temas referentes al comercio entre Canadá, Estados Unidos y Méjico.

Aunque es muy difícil determinar con mucha certeza lo que dejaría la firma de un acuerdo tan importante como el ALCA o el TLC, no sería muy arriesgado decir que la situación una vez firmado no va a ser muy halagadora. Sí tenemos en cuenta que es un acuerdo muy parecido al que firmó Chile, es decir muy centrado en los temas de propiedad intelectual más que en mediadas como las parancelarias o los subsidios agrícolas, el futuro para nuestros países no parece muy promisorio . Por el contrario, en caso de firmarse la situación de las empresas norteamericanas si se vería mucho mejor.

La idea radica en que así como Occidente se robó de Oriente la pólvora y la brújula para hacer su imperio hace varios siglos, los orientales les copiaron la tecnología para ir construyendo el suyo en la actualidad. Los Estados Unidos sabiendo esto y que el futuro de la humanidad ésta en la información y la biotecnología, lo que buscan es proteger por medio de los ACL que firma por todo el mundo el acceso a esa información.

En cierto sentido, con la propiedad intelectual tan extrema que hoy en día quiere imponer los norteamericanos, lo que está demostrando es que ahí radica la información que será valiosa y principal para el desarrollo económico al futuro. Sí a esto le sumamos la riqueza que hay en el Amazonas, es más claro el porqué quieren firmar un ALC con un país como Colombia.

Después de sentir lo injusto que es el modelo económico en el que nos insertamos, de la pérdida de soberanía política y la interposición de los intereses foráneos por encima de los nuestros, se empezó a presentar en América Latina manifestaciones de tipo social en contra de todo esto. Un nuevo renacer de los pueblos se ha visto en estos últimos años, los que tienen en sus manos darle al continente un mejor futuro, con más dignidad e independencia, tratando de solucionar sus inmensos problemas, en vez de luchar por solucionar los de los demás.

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