7 posibles implicaciones de la desaceleración china que quizá desconocías

El alcance de la crisis de crecimiento china afecta a todos los rincones del planeta. Asia, Latinoamérica y los bancos centrales, los más atentos a cuanto ocurra.

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Apuntar que un país podría crecer este año que acaba de empezar un 5% o 6% sería una magnífica noticia para cualquier analista. Si el país en cuestión es China, empiezan los problemas. La economía del gigante asiático se encuentra en un momento de transición, con la considerable incertidumbre que ello despierta en el resto del mundo. China es la segunda economía mundial y un actor político ineludible en el escenario internacional. Por consiguiente, presta atención a las posibles implicaciones que podría tener su ‘crisis’.

1. Asia y Oceanía, una exposición dispar

Aunque pueda sorprender a muchos, el país en cuyas exportaciones juega un papel más importante el mercado chino es Australia. Según los datos de Standard&Poor’s, la isla más grande del planeta envía a China el 35% de los productos que exporta, superando a Corea del Sur (25%), Nueva Zelanda (21%) y Japón (16%). Cada recorte en las expectativas de crecimiento chino implica también una merma de las importaciones en una proporción aproximada de 2 a 1 (por cada reducción de dos puntos del crecimiento chino, las exportaciones de sus proveedores caerían un punto). La excepción a la regla la pone la India, que prácticamente no acusará los problemas de su vecino.

2. Brasil, sufriendo el efecto ‘boomerang’

Durante la primera década del s. XXI, el crecimiento económico brasileño se explicó en gran medida por las cada vez más importantes exportaciones de materias primas a China. La soja y el petróleo eran dos de los productos del país suramericano más demandados por Pequín, un idilio que ahora se ha roto. China ha logrado abastecerse a sí misma en lo referente a la soja y ello se ha unido al desplome del petróleo y a la revelación de numerosos casos de posible corrupción política en Brasilia. Un cóctel explosivo para un país en recesión.

3. Inditex, cruzando los dedos

El grupo textil español hizo bandera de la internacionalización durante los peores años de la crisis. Fue en ese momento cuando fijó en China uno de sus objetivos prioritarios, estrategia que mantuvo en 2014 y 2015 pese a las amenazas que planeaban sobre este mercado. El propietario de Zara o Mango confía en resistir sin demasiados apuros los efectos de la desaceleración china. Dado que el 25% del negocio de Inditex está en China, cualquier retroceso de la demanda interna dejaría al grupo en una posición difícil.

4. La posible puntilla al petróleo

El desplome de los precios del barril de crudo no arrancó con los problemas de China ni tiene aquí su principal causa. No obstante, el mercado chino es muy importante en términos cuantitativos y cualquier problema que pueda afectar a la demanda interna va a empujar a la baja el petróleo. Junto con la apuesta por hundir el ‘fracking’, parte de la sobreproducción se explica por unos cálculos demasiado optimistas sobre la evolución de la economía china (sobre todo, de su industria).

5. Un estímulo para el BCE, un desafío para la Fed

Los bancos centrales también tendrán que mojarse ante lo que suceda en China. El BCE podría ampliar sus compras de bonos por dos motivos: empujar hacia arriba la inflación y compensar la posible retirada de inversores chinos (esta última hipótesis solo se contempla como peor escenario). La Reserva Federal lo tiene todavía más difícil, puesto que deberá decidir si sigue subiendo los tipos de interés o si pospone su calendario.

6. El contagio a Europa, moderado

Europa es, a priori, el continente en el que menos deberían notarse los efectos de la desaceleración china (con excepciones importantes). Alemania, por ejemplo, es uno de los países europeos más expuestos a lo que suceda en Pequín (así lo está acusando el Dax en el arranque del año), pero tampoco se mueve en niveles inquietantes. España, en cambio, solo podría resultar perjudicada de manera indirecta, esto es, si Latinoamérica o los socios comunitarios se contagian en mayor medida.

7. ¿Será el peor año para China?

Esta es la pregunta más incómoda de responder en estos momentos. China tiene que reemplazar un modelo económico sostenido sobre las exportaciones de escaso valor agregado por un modelo basado en el consumo y la demanda interna. Se trata de un paso histórico e ineludible del que el Gobierno de Pequín es totalmente consciente. Lo que no está tan claro es que toda la corrección se lleve a cabo en 2016, siendo más probable que se prolongue durante los próximos años.

Foto: china vía Shutterstock

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