10 cosas que quizás no sepas de la economía de Grecia

Permanentemente expuesta a los focos mediáticos, la economía helena se enfrenta a distintos obstáculos permanentes y a la obligación de redefinir su modelo productivo.

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El pasado domingo tuvieron lugar unas mediáticas elecciones en Grecia. Al margen de los resultados de las mismas y de las implicaciones que estos pueden tener en el futuro del país y de la Unión Europea, la economía griega seguirá acaparando titulares marcados, generalmente, por la preocupación. No obstante, las noticias sobre insolvencia, deuda, déficit o paro en Grecia no siempre permiten comprender cómo funciona una economía que se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza. Veamos si podemos arrojar algo de luz.

1. Históricamente, Grecia ha tenido que sortear importantes obstáculos geográficos para su desarrollo económico. Independientemente de la zona del país, la calidad del suelo y sus irregulares formas y niveles han impedido que la agricultura o la ganadería, dos de las actividades productivas más básicas, resulten competitivas en el contexto internacional. La gran salida a este hándicap ha sido siempre el comercio.

2. La civilización griega clásica llegó a ser la más esplendorosa del Mediterráneo gracias a la articulación de un vasto imperio exclusivamente comercial que conectaba el norte de África, el sur de Europa y Asia Menor. Junto con una notable industria manufacturera y de lujo autóctona, los productos que transportaban las naves griegas por el Mediterráneo procedían de mercados muy diversos y alejados entre sí.

3. Ambos condicionantes, la pobreza del suelo y la dependencia de los mercados exteriores, han seguido definiendo la economía griega hasta nuestros días. No obstante, el país ha pasado por numerosos momentos de inestabilidad que le han acabado granjeando un peso residual en el comercio internacional. Así, la competitividad de los productos griegos debe ser muy alta para encontrar compradores en la actualidad, lo cual obliga a reducir los costes de fabricación a su mínima expresión (con su impacto en la calidad de vida de la población).

4. En estos momentos, Grecia carece de grandes empresas con capacidad exportadora continental o mundial. Este es uno de los grandes dramas de la economía helena por cuanto las compañías de gran tamaño son las que más empleo generan en cualquier país y constituyen una importante fuente de ingresos directos e indirectos para el Estado. La juguetera Jumbo es una de las firmas griegas más conocidas y está claramente orientada a la exportación. No obstante, se trata de un caso aislado, ya que el resto de grandes compañías son bancos y estos no destacan precisamente por su solidez.

5. Caracterizado el marco común en el que se mueven las actividades económicas griegas, resulta inevitable constatar qué efectos han tenido los tres rescates que acumula el país. De entrada, todos los parámetros macroeconómicos han empeorado respecto a 2009 con la excepción del déficit público. Más paro y deuda y menos PIB y renta per cápita son las consecuencias más evidentes de los rescates.

6. Ahora bien, ¿hubiera sido mejor para Grecia prescindir de la ayuda financiera de la troika? La insolvencia del Estado heleno habría motivado importantes incumplimientos en su calendario de pagos, al tiempo que su capacidad de financiación se habría visto todavía más restringida. En este escenario, la salida del euro hubiera sido inevitable aunque la autonomía política del país sería mayor.

7. Aunque sea un tema polémico y se incurra en bastantes imprecisiones, es innegable que Grecia sufre unos niveles de evasión fiscal y economía sumergida incompatibles con el sostenimiento de un Estado al estilo europeo (lo que se viene en llamar ‘bienestar’). Los gobiernos de Syriza, Nueva Democracia y Pasok han coincidido en su incapacidad para atajar tan importante lacra, que se explica por la elevada fiscalidad y lo arraigado de estas prácticas.

8. Otra curiosidad de la economía griega es que presenta un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 684 euros al mes desde 2013. Es más, en 2012, cuando la economía del país caía a plomo, Grecia contaba con un SMI de 877 euros (bastante superior al de España). Esta incoherencia ha sido notablemente criticada por los países acreedores.

9. La prima de riesgo de Grecia es la más alta de Europa pero ello no implica que el país deba asumir intereses desorbitados para colocar su deuda. Gracias al concurso del BCE, Grecia se financia a costes hasta tres veces menores que los que conseguiría en el mercado secundario.

10. Resulta difícil realizar vaticinios sobre el país pero es evidente que el modelo productivo griego no ha variado lo más mínimo a pesar de la dura crisis que se ha vivido en Grecia. Una asignatura pendiente muy importante.

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