¿El Fin De Una Era? La crisis financiera

Como todas las crisis económicas, la actual situación financiera debe conllevar en su interior los elementos que generaran la próxima bonanza del país del norte. En ese sentido, puede ser que a futuro la hegemonía de Estados Unidos no sólo no se debilite, sino que por el contrario se mantenga aún más.

Es reconocido por todos los economistas, sea cual sea su postura ideológica, la característica de cíclico que tiene el capitalismo. Actualmente nos encontramos en la etapa más crítica del sistema económico imperante, puesto que después de haber pasado largos años de bonanzas en la economía mundial, una inminente recesión habría de golpear las finanzas del mundo.

El asunto radica en que ya sea en la etapa de crisis o en la etapa de auge, cada una de ellas contiene en su interior los factores que harán llegar a su contraparte en el futuro. Haciendo referencia al último momento de auge, podemos decir que los préstamos hipotecarios que se basaban en unas bajas tasas de interés dieron una inmensa liquidez a la economía mundial, llegando a excederse el uso de los mismos, hasta el punto de ser impagables, generando la crisis que actualmente vive el mundo.

Usando como referencia la historia, el ejemplo más citado en la actualidad es el fenómeno de la Gran Depresión en 1.929 en los Estados Unidos, el que al convertirse en la peor crisis económica de todos los tiempos (hasta esa fecha), llevaba en su seno los elementos que harían de convertir el futuro en la “Edad De Oro Del Capitalismo”, nombre que le da Eric Hobswan a los años después de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.

Por lo tanto, nadie puede dudar que la actual crisis mundial tenga un impacto importante a futuro, restableciendo las cosas de una mejor manera para todos los ciudadanos del mundo.



En un momento en el que varios líderes del mundo han perdido todo el respeto por el poderío estadounidense, y otros no ahorran para declarar la muerte al neo-liberalismo, parece ser un buen momento para reflexionar un poco las cosas, y tratar de vislumbrar que clase de futuro podemos esperar.

Lo primero a recordar es que el capitalismo ha sido declarado muerto varias veces antes, y que el neo-liberalismo verdaderamente no es tan nuevo, puesto que todas las bases que sustentan su marco teórico, proviene de las teorías decimonónicas. En ese sentido, personalmente creo que no estamos frente a la muerte de un sistema económico que se encuentra tan arraigado en nuestra sociedad y en nuestra naturaleza humana.

Lo que sí deberá cambiar, por lo menos en el corto y mediano plazo, es la supremacía de la riqueza financiera sobre la economía real. El fenómeno de Wall Street era una ilusión, era riqueza creada en papeles, sin ningún tipo de sustento en la vida diaria. Una situación como estas explica el hecho de que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, haya perdido 6.000 millones de dólares en diez días, a causa de la perdida en la bolsa de valores.

No es que Telmex haya dejado de facturar en Méjico, o que la gente haya dejado de hablar por teléfono, es que eran billones de dólares valorados de acuerdo al mundo financiero. Desde un punto de vista más realista, el magante mejicano seguramente tenga más dinero ahora que lo que tenía antes de la crisis, puesto que ha venido consolidando su empresa en más países de Latinoamérica, siguiendo el patrón de monopolio que tiene en su país de origen.

Teniendo en cuenta esta hipótesis, es de esperar que uno de los elementos más importantes del poderío de los Estados Unidos, Wall Street, tengo que reestructurarse completamente y cambiar a futuro. Una señal muy clara en ese sentido se ha venido dando, no sólo en Estados Unidos sino también en Europa. Las intervenciones del Estado en las más grandes empresas y las nacionalizaciones de varios bancos en el Viejo Continente, es casi el máximo opuesto a la liberalización financiera de la que tanto gozo la industria financiera de New York.

Sin embargo, el que se pierda el modelo neo-liberal de Wall Street como mecanismo para generar riqueza, no es algo necesariamente malo o crítico para la economía de los Estados Unidos, por el contrario puede ser algo muy bueno.

Encantados con la manera de hacer dinero fácil que el mundo financiero lograba realizar, varias empresas norteamericanas tomaron la decisión de establecer como jefes o CEO de sus compañías a varios financistas, quienes invirtieran los dividendos de sus compañías en la burbuja especulativa. De esa manera, las grandes compañías ganaban mucho dinero por medios ajenos a su objeto social. Por decir algo, McDonald’s ganaba tanto dinero haciendo hamburguesas como en el sistema financiero internacional. Habiendo estallado la burbuja, es evidente que las empresas deben centrarse en lo que más saben hacer, aumentando la productividad, el empleo y el crecimiento económico.

El mayor enfoque de las empresas sobre la mejor fabricación de sus productos, será fuertemente incentivada por el cambio tan radical hacia el que el sistema financiero tenderá. Es evidente que el modelo bancario se centrara en captación y prestación de depósitos, con una fuerte intervención estatal, esto de una manera incrementando si el senador Obama gana las elecciones. Este nuevo modelo bancario sin duda alguna que será rentable, pero no con los inmensos márgenes de ganancias que antes solían mostrar orgullosamente, lo que hará menos atractivo la inversión de empresas en ese mundo.

Un ejemplo de esto, del que tengo un conocimiento muy cercano, se encuentra en una de las industrias más grandes y poderosas de los Estados Unidos: el cine. Desde hace varias décadas, los estudios colocaban en los principales puestos de poder a importantes personalidades del mundo financiero, quienes poco o nada sabían sobre producción cinematográfica, menos sobre el arte del cine.

Esas personas estaban más pendientes de los rendimientos de las acciones de la empresa, que de las películas que se llevaban a cabo. Por lo tanto, lentamente la calidad de las producciones de Hollywood fue decayendo, hasta llegar al momento patético que viven hoy en día, con personas que a falta de ideas y conocimientos, tan sólo son capaces de lanzar remakes o películas de superhéroes, con meras intenciones taquilleras, para recoger dinero e invertirlo en Wall Street.

Habiendo estallado la burbuja, es de esperar que tanto en el cine como en todas las empresas de ese país, se coloque gente al frente que sepa hacer lo que las empresas realmente deberían estar haciendo. En ese sentido, es posible especular que en esta crisis se encuentren las condiciones para el futuro crecimiento económico de los Estados Unidos, llevándolo a una época de auge tan gloriosa como la “Edad De Oro Del Capitalismo”.

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