¿Qué hago con mi dinero?

El miedo al ‘corralito financiero’ se impone ante los pequeños ahorradores ante la crisis del euro. Existen varias alternativas al depósito o la cuenta corriente, aunque habría que ponderar los costes.

El crédito fluye, los bancos no abren el grifo que debería permitir la inyección de liquidez a las empresas y la economía se estanca, o lo que es peor, se contrae, ante lo cual las entidades financieras cierran filas en torno a sus activos hasta el punto que el cliente ahorrador de toda la vida empieza a inquietarse por el futuro y la disponibilidad de sus fondos. ¿Qué hago con mis ahorros? La incertidumbre financiera desatada a raíz de la crisis del euro ha hecho saltar las alarmas. El miedo a la devaluación acecha por primera vez Europa desde la segunda guerra mundial, y el temor al ‘corralito’ financiero se dispara.

Los ahorradores son temerosos por naturaleza, aunque el miedo es mayor cuanto menor es la cantidad depositada. Así, ante la desazón provocada por los desacuerdos en las anteriores cumbres europeas y la indefinición ante la crisis del euro, no son pocos los que han imaginado la peor de las situaciones ¿qué pasaría si volvemos a la peseta? ¿Cuánto se van a devaluar mis ahorros? ¿Podríamos padecer una situación de ‘corralito’ financiero?

Monumento al a Peseta en Estepona

Aunque las previsiones son, en algunos casos catastróficas, y el supervisor bancario europeo (EBA) alerta de que los bancos españoles precisarán de más de 26.000 millones de liquidez para sanear sus cuentas, de momento la sangre no ha llegado al río, y los casos de fuga de depósitos son contados, aunque se haya producido un descenso generalizado durante los últimos meses. Las alternativas a la cuenta corriente o el depósito bancario son cuanto menos poco atractivas, ya que bien implican un coste adicional o bien son poco factibles en caso de que se desencadene el temido ‘corralito’.

Por ejemplo, la adquisición de una cuenta corriente en divisas, quizá la salida más cómoda, implica hacerse cargo del pago de comisiones. En caso de que el euro sobreviva, habría que abonar además el diferencial de cambio, por lo que se perdería parte del poder adquisitivo. Otras medias, como la apertura de cuentas en otros países, conllevan la necesidad de desplazarse físicamente, además de atender a los requerimientos impositivos, salvo en Suiza, aunque en dicho país deberá hacerse cargo de un mantenimiento de cuenta algo caro.

Otras soluciones pasan por la compra de materias primas, como la plata o el oro, aunque la elevada cotización los ha convertido en valores de riesgo. Una posibilidad es la compra de cajas de seguridad en bancos o cajas, aunque las entidades financieras están aumentando el coste del alquiler mensual de dichos servicios, que en algunos casos puede llegar hasta los 600 euros. Finalmente, la idea de sacar el dinero y dejarlo bajo el colchón no es nada reprobable, aunque, eso sí, habría que asegurarlo bien ante cualquier imprevisto.

Foto: Luzzyacentillo en Wikimedia Commons

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