Un invierno atípico

Hacia finales de esta semana asistiremos a la llegada de una ola de frío siberiano que algunos meteorólogos han calificado ya de excepcional y que dejará cotas de nieve casi hasta el nivel del mar, especialmente en Cataluña, donde se podrían alcanzar temperaturas mínimas récord. El descenso en las temperaturas se comenzará a notar a partir del jueves y el punto álgido del temporal se espera para todo el fin de semana, durante el cual ciudades como Vic o Lleida podrían registrar mínimas de hasta 13 grados bajo cero, lo que seguramente hace frotar las manos a los aficionados al esquí, que llevan tiempo esperando para reservar su homenaje anual en forma de Hotel+Forfait en un invierno nada fructífero en este sentido.

invierno cálido

Playa de Benidorm en el mes de enero.

Lo cierto es que de momento se van a tener que quedar con las ganas, y es que por mucho que se contraiga el mercurio, este no parece ser un año de nieves, ni siquiera con la llegada del frío siberiano, o precisamente a causa de esto. Y es que este tipo de frío continental acostumbra a ser seco, por lo que no trae consigo la llegada de precipitaciones. Aunque en el caso del Pirineo, se esperan nuevas nevadas a partir del martes que situarían la cota de nieve en torno a los 800 metros, si bien podría bajar a los 600 y afectar a algunas áreas fuera del ámbito montañoso.

Aun así, según algunos expertos, esta oleada de frío siberiano podría ser la excepción y no la norma en un invierno que de momento está siendo más cálido de lo que viene siendo habitual en la Península. Así pues, esta ola podría acabar siendo la única entrada de frío de una estación en la que se esperan también menos precipitaciones, y duraría hasta el 20 de febrero aproximadamente. De hecho, si los pronósticos se cumplen, marzo será también un mes atípico, ya que gran parte de él nos encontraremos en situación anticiclónica, con vientos suaves del sur y suroeste que lo convertirán en un mes predominantemente cálido casi indistinguible de la subida de temperaturas característica de la primavera.

Una posible explicación de este invierno tan cálido puede hallarse en el efecto producido por la Oscilación del Sur – El Niño, un fenómeno poco conocido que produce el calentamiento de las aguas de la corriente de Humboldt, que discurre desde la costa meridional de Chile hasta la costa septentrional de Perú a causa las inestabilidades de presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental cercano al ecuador. Su fenómeno contrario se conoce como La Niña y es el que estaríamos experimentando ahora. Ambos fenómenos influirían supuestamente en el clima global produciendo alteraciones climáticas.

Imagen| Marc Climent

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