Pese a los intentos, nada detiene el avance de la marea negra

El Golfo de México llora lágrimas negras. Nada parece detener al derrame de petróleo ocurrido el 20 de Abril, en el que una plataforma petrolífera, gestionada por la petrolera BP, se hundió provocando la muerte de los trabajadores y una catástrofe ambiental que al día de hoy no se puede controlar. Os propongo ver en este post algunos intentos por detener esta fuga.

La marea negra continúa en el Golfo de México

El Golfo de México llora lágrimas negras. Nada parece detener al derrame de petróleo ocurrido el 20 de Abril, en el que una plataforma petrolífera, gestionada por la petrolera BP, se hundió provocando la muerte de los trabajadores y una catástrofe ambiental que al día de hoy no se puede controlar.

El pozo generado en el lecho marino desprende a razón de 5.000 barriles de petróleo por día que avanzan hacia las costas dañando todo lo que hay a su paso. Estos daños son incalculables; aguas puras, pescadores de la zona, especies y muchas cosas más son las que sufren por esta fuga negra de petróleo.

Los primeros intentos de detener la terrible fuga habían fallado y la marea negra continuaba acechando al medioambiente. Tras estos intentos fallidos, la multinacional BP construyó una campana gigante para que funcione como una especie de “tapa” del pozo. Pero defraudando las esperanzas de las personas, la marea negra no cesó con esta tapa y el pozo siguió, y sigue, lanzando petróleo sin cesar. Lo más trágico es que mientras se piensa un nuevo plan para detener esta fuga, el petróleo continúa dañando a la zona, a las especies, los habitantes, a la economía y al medioambiente.


Ahora adentrémonos al por qué fracaso el plan de la campana de la petrolera BP. Esta campana, que fue construida en Luisiana, tenía una altura aproximada de 4 pisos y cuando se sumergió al mar para que tape la fuga de petróleo, las bajas temperaturas en la profundidad marina provocaron la formación de cristales en la entrada del tubo que debía comenzar a succionar el petróleo.

Con esta derrota que entristece a todos, se deberá tomar una nueva medida para controlar la marea negra. Algunas de las opciones incluyen el empleo de agua caliente para fundir cristales en el fondo marino o emplear metanol para hacerlos menos espesos.

Amén de lo mencionado recién, también se está utilizando “diluyentes”. La aplicación de los diluyentes radica en rociar con éstos al petróleo para que el mismo se fraccione en pequeñas partículas que luego son ingeridas por bacterias.

Pero lo cierto es que hay poco, por no decir ninguna, información sobre estos diluyentes. Las autoridades de servicios de salud, calidad del medioambiente y la industria pesquera del lugar afectado han manifestado su preocupación por el uso y el impacto que estos diluyentes podrían tener en las poblaciones, en  la calidad de las aguas y del aire, como también en la industria pesquera, la vegetación de las costas y las zonas pantanosas.

Ya han pasado unos cuantos días del hecho y las soluciones no aparecen, los intentos están pero no muestran efectividad ni seguridad, sin contar que algunas de estas soluciones podrían traer más problemas al medioambiente.

En fin, esperemos se llegue a una pronta solución y la marea negra se detenga sin provocar más daño del que ya provocó hasta ahora.

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