Otro río mexicano contaminado

El robo de petróleo en un oleoducto al norte de México ha provocado un vertido de petróleo que afecta a 23 kilómetros del río San Juan. Como mínimo, no estará limpio hasta noviembre.

Dicen que las desgracias nunca llegan solas. Los ríos mexicanos pueden dar buena muestra de ello, ya que si hace unos días os explicábamos que un vertido de ácido sulfúrico en el río Sonora había dejado sin agua a siete municipios del caluroso noroeste mexicano, hoy os contamos que un robo de crudo en un oleoducto de Pemex ha provocado la contaminación por petróleo de 23 kilómetros del río San Juan, también al norte del país, en el estado de Nuevo León.

La fuga ocurrió en el oleoducto Madero-Cadereyta, en las inmediaciones de un canal que lleva el agua de riego a cinco ejidos de la zona; y cuando las autoridades se percataron de la fuga el petróleo ya había llegado a un arroyo del río. Estamos hablando de una zona agrícola muy productiva, lo que agrava el problema. Desde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) piden a la gente que no beba agua de la zona y que no coma el pescado de los tramos de río contaminados.

Tras descubrir el robo y la fuga, Pemex cortó el tráfico de petróleo por el oleoducto afectado y ha enviado una brigada de limpieza para hacer frente al derrame. Pese a que el equipo está formado por 300 personas desde la petrolera calculan que como mínimo tardarán tres meses en acabar con la limpieza del cauce del río afectado por el petróleo. Fuentes de la compañía también han confirmado que se ha presentado una denuncia para que se abra una investigación sobre lo sucedido en el oleoducto.

Por ahora, la petrolera desconoce las causas del derrame y si el robo de crudo fue obra del grupo organizado; pero desde Pemex muestran su preocupación por el incremento del robo de hidrocarburos de los oleoductos mexicanos en la última década. Si en 2005 tan solo se registraron 136 tomas ilegales en todo México, el año pasado la petrolera contabilizó más de 2.000 robos en su red de oleoductos. Solo entre 2011 y 2013, el robo de petróleo le supuso pérdidas de 1.144 millones de dólares.

Además de las pérdidas económicas de la petrolera, estas tomas ilegales de los hidrocarburos pueden provocar graves problemas al medio ambiente como se ha visto en este caso. En cuanto al vertido de ácido sulfúrico en el río Sonora que comentábamos al principio se debió a una negligencia de la empresa minera Grupo México, según las investigaciones del Gobierno, que acusa a la empresa de ocultar información sobre el suceso.

Vía: El País

Foto: Tito Cortés

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