Menopausia precoz en mujeres fumadoras

Las mujeres fumadoras no sólo enfrentan el riesgo de la menopausia prematura, estudios revelan que el hábito de fumar también influye en la osteoporosis. Las posibles causas de esta variación radicarían en que el tabaco destruye los ovocitos, provocando cambios hormonales que podrían generar el adelanto de la menopausia.

Nuevos estudios han revelado que todos los síntomas y complicaciones relacionados con la menopausia (sofocos, osteoporosis, alteraciones cardiovasculares o sequedad en la piel) se agudizan notoriamente en el organismo de una fumadora. Vale decir, el fumar causa serias alteraciones hormonales en el organismo de las mujeres.

Los síntomas de la menopausia de agudizan en una fumadora – imagen obtenida de Noticieros Televisa.

Las posibles causas de esta variación radicarían en que el tabaco destruye los ovocitos (óvulos aún no maduros) provocando cambios hormonales que podrían generar el adelanto de la menopausia; pero la más explicación más contrastada por los científicos, señala que esta sustancia alteraría los niveles de estrógenos y haría que las proteínas del organismo impidan a las hormonas que queden disponibles para sus funciones normales.

Es en base a estos estudios que se ha planteado que las mujeres que fuman en la edad adulta, tienen un 59% más riesgo de padecer menopausia precoz; porcentaje que casi se duplica en el caso de fumadoras empedernidas. Si bien lo más habitual es que el periodo de menopausia se inicie entre los 45 y 54 años, muchas mujeres comienzan a desarrollarla antes. Condición que también es relacionada con un mayor riesgo de osteoporosis y de muerte por cardiopatía isquémica, entre otras complicaciones.

Un estudio publicado en ‘”MC Public Health”, realizado por expertos procedentes de la Universidad de Oslo y del Instituto Noruego de Salud Pública, se centró en el perfil de 2.123 mujeres posmenopáusicas (entre 59 y 61 años), en donde además de los hábitos tabáquicos, se tuvo en cuenta la edad con la que tuvieron la menopausia así como su peso y altura, el nivel sociocultural y el consumo de alcohol y café.

El resultado fue concluyente, tanto el tabaquismo activo como el pasivo fueron altos en la muestra estudiada. Un 24,2% eran usuarias de tabaco; un 28,7% lo había sido y un 35,2% no eran consumidoras y se las agrupó como fumadoras pasivas. De todas ellas, alrededor de un 10% tuvo menopausia precoz.

El trabajo concluyó que las mujeres adictas al cigarrillo cuentan con más riesgo de que se les retire la menstruación antes de tiempo, incluso, las más fumadoras presentaron casi el doble de probabilidades. Tras esta investigación, se demostró que cuanto antes deje de fumar una mujer, más protegida estará frente a la menopausia precoz, sin embargo, dejar el tabaco varios años antes de los 40 puede disminuir considerablemente esta relación.

Miguel Barrueco vicepresidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, coincide al señalar que el tabaco adelanta la menopausia nada menos que en dos años, pues asegura que el tabaco altera las hormonas que más definen el sexo de una mujer, los estrógenos.

La nicotina, al ser antiestrogénica, bloquea el efecto de los estrágenos, responsables de la aparición de los caracteres sexuales secundarios y de la regulación del ciclo menstrual. Por lo tanto, fumar en la cercanía de la menopausia, una etapa que de por sí implica la pérdida en la producción de estrógenos, adelanta sus síntomas.

Menopausia y osteoporosis

Como podemos ver, los distintos estudios revelan en el organismo de una fumadora se agudizan todos los síntomas y complicaciones relacionados con la menopausia, sobre todo a partir de los 45 o 50 años: sofocos, alteraciones cardiovasculares y sequedad en la piel, pero hay un factor que sumamente riesgoso, la osteoporosis. Esta enfermedad se caracteriza por una pérdida progresiva de la masa ósea, volviendo a los huesos más frágiles y quebradizos, ello se debe a que el tabaco acelera la eliminación de estrógenos, hormonas sumamente importantes que ejercen también un efecto protector de los huesos, e incrementa la eliminación del calcio por la orina.

La acción antiestrogénica del tabaco acelera los procesos osteoporóticos, sobre todo en los primeros años de la menopausia, volviendo a la mujer más proclive a las caídas y roturas de huesos, fundamentalmente caderas, rodillas y muñecas.

Fumar es peligroso para las mujeres – imagen obtenida de Wikimedia, autor: Mike 13 mike.

El riesgo de la infertilidad

Pero los efectos perjudiciales del tabaco van más allá de la menopausia precoz, también disminuyen la fertilidad femenina entre un 10 y un 20 por ciento, lo que aumenta el tiempo necesario para obtener un embarazo. Cifras estadísticas del Instituto Balear de la Infertilidad revelan que el porcentaje de mujeres que tardaron más de 12 meses en lograr un embarazo fue el 54 por ciento mayor en las fumadoras. Lo alarmante de esta situación es que la tasa de mujeres fumadoras no decrece, y su fertilidad se está viendo afectada por este motivo.

El director médico de este instituto, presentó recientemente un informe en el que se confirma que el tabaco tiene efectos nocivos sobre la reproducción natural y asistida, pero apuntó que estos efectos son reversibles con el cese del hábito. En este sentido, aseguró que en un plazo de tres meses se pueden observar cambios positivos.

El informe también revela que una de cada tres mujeres estériles está bajo los efectos del tabaco y la duración media de su hábito es de 12,8 años. Es decir, el 35,6 por ciento de las pacientes que consultan por esterilidad con una edad media de 35,2 años, están expuestas a los efectos perjudiciales del tabaco; el 21,7% son fumadoras activas diarias y el 13,9 por ciento son fumadoras pasivas en su hogar. Lamentablemente,  66 por ciento de las pacientes no tiene conocimiento de los riesgos que ello implica sobre la reproducción y el 81 por ciento de las fumadoras quieren dejar de fumar.

También se observa que un 62 por ciento de mujeres pide ayuda para dejar el hábito de fumar, lo que constituye un dato revelador que obliga a los centros de Reproducción Asistida a implicarse y sobre todo a actuar con programas activos de información y tratamiento para las parejas fumadoras.

Hay que tener en cuenta que si los cambios en los hábitos sociales están propiciando que la mujer retrase cada vez más la maternidad, y el tabaco disminuye las opciones y adelanta la menopausia entre dos y cuatros años; una la mujer fumadora estaría reduciendo su edad fértil en aproximadamente diez años.

Créditos: No fumar – imagen 2 por Red Blogia.

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