Madrid restringirá más el acceso de coches al centro

Madrid limitará todavía más el tráfico a los coches en el centro de la ciudad a partir del 1 de enero para intentar descongestionar sus calles y reducir la contaminación atmosférica.

Una de las últimas medidas de gran calado que pondrá en marcha Ana Botella como alcaldesa de Madrid será la creación de una nueva Área de Prioridad Residencial (APR) de 190 hectáreas en los barrios de Sol y Palacio. Cuando entre en vigor el próximo 1 de enero se limitará el acceso de los coches al centro de la capital, ya que solo podrán circular los residenciales. Esta APR, sumada a la de Cortes y Embajadores, supondrá una zona de 352 hectáreas con el tráfico restringido en la capital.

Los vehículos que no pertenezcan a residentes en la zona tendrán limitado el paso a las grandes avenidas. A la zona restringida podrán acceder los conductores que vayan a aparcar en los 13 parkings que hay en el perímetro incluido en la APR, y si no lo hacen deberán pagar multas de 90 euros. Para asegurarse de que se cumple la norma, 22 cámaras de seguridad cotejarán cada día las matrículas, vigilando que ningún conductor cometa una infracción.

En principio, la normativa solo afecta a vehículos de más de dos ruedas. Las motocicletas podrán acceder libremente a la APR entre las 7:00 y las 22:00 todos los días de la semana, mientras que para las furgonetas que suministren las mercancías a los comercios de las zonas afectadas por las restricciones se les permitirá acceder al área entre las 10 y las 13:00 solo los días laborables.

La ampliación de las áreas de circulación restringida son un nuevo avance en el plan de peatonalización del centro de la capital que puso en marcha el antecesor de Botella al frente del Ayuntamiento, Alberto Ruiz-Gallardón, y ya estaba incluida en el Plan de Movilidad que el consistorio aprobó antes del verano. Su objetivo es que en la denominada almendra central de Madrid cada vez se utilice menos el transporte privado en beneficio del transporte público, las bicicletas y los desplazamientos a pie.

Con este plan el consistorio madrileño pretende reducir el tráfico de la almendra central, lo que descongestionará las calles de la capital, aunque hay una serie de objetivos secundarios. Por ejemplo, si se reduce el uso del coche también disminuirán los fallecidos en accidentes de tráfico y la contaminación acústica también será menor. Otro de los efectos será la reducción de la contaminación atmosférica, muy por encima de los niveles que se debían haber cumplido en 2010, lo que supondrá una importante multa para Madrid.

Vía: El País

Foto: César

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