Los fiordos corren peligro

Los fiordos noruegos son una de esas maravillas de la naturaleza que aún tiene un cierto aire virgen; sin embargo, el derretimiento acelerado de los polos y el acceso cada vez mayor de turistas están situando a los fiordos noruegos en una situación muy peligrosa

Como ocurre con casi todas las cosas de la vida, dentro de lo bueno siempre hay la cara amarga. Algo así podríamos decir del aumento y éxito de los cruceros en los fiordos que se está produciendo últimamente, que tiene la cara mala en el peligro que corre inevitablemente sobre este entorno mágico y único del norte de Europa. Cuantas más personas las visiten antes perderá esta condición de lugar casi virgen y alejado de la mano, destructiva, del hombre.

El fiordo Geirangerfjord figura en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO


Porque desde que ya en pleno siglo XXI los fiordos noruegos, concretamente Geirangerfjord y Nærøyfjord, fueron reconocidos como patrimonio mundial por la UNESCO, se incrementaron las posibilidades de cruceros, viajes, excursiones y demás visitas a estos bellos parajes de una belleza natural extraordinaria. Este reconocimiento se ha visto refrendado por algunas de las publicaciones internacionales más prestigiosas del planeta. Como por ejemplo, la siempre referente National Geographic que no dudó en calificarlos como uno de los mejores destinos turísticos inexplorados del mundo. Y qué decir de la calificación como una de las siete maravillas naturales del mundo que el diario Chicago Tribune tuvo el acierto de publicar.

En este sentido, tanto estas importantes publicaciones como el sello de la UNESCO han puesto definitivamente a los fiordos en el panorama turístico internacional. Como si no fuera ya suficiente el peligro que están sufriendo con los efectos del calentamiento global que afecta a la zona. Para hacernos una idea, no se sabe a ciencia cierta cuál será la intensidad de repercusión en la inevitable sucesión de derretimiento que sufren algunos de los glaciares más importantes y que, justamente, nutren a los fiordos. A lo que nos lleva la siguiente pregunta: ¿Las aguas cálidas de los fiordos podrían acelerar este proceso?

Con todo ello, tenemos que ser conscientes que estas maravillas de la naturaleza son un patrimonio que tenemos que resguardar y que, a día de hoy, no corren ningún peligro inmediato ni tan solo a medio plazo, pero que si el calentamiento global continua no se sabe a ciencia cierta qué repercusiones tendrá. Sin duda, sería un buen momento para todos aquellos amantes de la naturaleza salvaje y pura, la de poder disfrutar de un crucero en estos parajes que aseguran dejar impregnadas en las retinas de quien les visitas algunas de las imágenes más bellas que se pueden ver en el planeta. Además ahora que llega el buen tiempo, el frío no es ningún impedimento para navegar por su caudal.

Fotografía: Martijn.Munneke

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