Las bicis destrozan las laderas de Abantos

El auge de ciclistas las laderas de Abantos, especialmente los que practican descenso extremo, ha acentuado la erosión en las laderas de la montaña madrileña.

Abantos es uno de los puertos más conocidos en el ciclismo español. Aunque hace tiempo que la Vuelta a España no pasa por allí y no tiene el aura de puertos como l’Anglirú o la Bola del Mundo, muchos ciclistas aprovechan sus rampas para disfrutar de las dos ruedas. Sin embargo, en los últimos años se ha popularizado una práctica que a diferencia de lo que deberían suponer los deportes al aire libre pone en peligro la naturaleza, el descenso extremo por sus laderas, que está erosionando el suelo a gran velocidad.

El descenso extremo es una práctica que consiste en bajar por la ladera de la montaña a la mayor velocidad posible, lo que ha acentuado la erosión. A medida que aparecían nuevos ciclistas se han ido abriendo nuevas pistas en la vertiente sur de la ladera del monte de Abantos (la de San Lorenzo del Escorial), e incluso caminos que antes estaban en perfecto estado ahora tienen baches y socavones por culpa de los ciclistas y de la falta de mantenimiento por parte de la Comunidad de Madrid.

Para practicar esta modalidad de descenso se utilizan unas bicicletas más pesadas y con las ruedas más gruesas que las bicicletas de montaña convencionales, lo que combinado con el sol y un suelo pobre se convierte en el cóctel perfecto para dañar gravemente el suelo. Igual que pasa con las carreras de montaña, los agentes forestales y el Seprona se han encontrado con un vacío legal que les impide sancionar o evitar estas prácticas.

Según el Plan de Ordenación de Recursos Naturales de la Sierra de Guadarrama, que data de enero de 2010, las bicicletas de montaña pueden circular por pistas forestales, caminos de tres metros de ancho y «otros caminos públicos tradicionalmente utilizados«. Y aquí aparece la ambigüedad del término tradicional, lo que dificulta la actividad de forestales y del Seprona. Curiosamente, el borrador del Plan decía que las «vías tradicionales» debían aparecer en la cartografía oficial, una condición que se suprimió del documento final.

El aumento de ciclistas ha llevado a Medio Ambiente a editar un decálogo sobre el uso de la bicicleta en la naturaleza, donde se insiste en circular por caminos permitidos y a velocidad moderada, evitando derrapes, que repartirá en tiendas de bicicletas. Además, ha ordenado el uso de la bici en la Sierra de Guadarrama con 22 sendas y 382 kilómetros, aunque los vecinos de San Lorenzo invitan a los responsables de la Comunidad a pasarse por Abantos y ver en que se ha convertido uno de los puertos más famosos de las carreteras madrileñas.

Vía: El País

Foto: itxaspe

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