La tecnología del viento en armonía con la naturaleza

La energía eólica es una nueva revolución, aunque en Inglaterra muchos diputados se muestran contraria a ella. Hoy os contamos la historia de una empresa que proporciona energía a través del viento.

Los técnicos Stephen Watkins y Mark Donovan descienden de su barco a una plataforma que se balancea en el mar, llevan ropa para sumergirse – la mejor manera de sobrevivir si caen al agua -, y realizan su ascenso por la estructura que une la elevadísima turbina eólica con sus cimientos bajo el mar. Las turbinas eólicas en los campos de Thanet parecen “monumentos al optimismo, al sentido común y al atrevimiento humano” afirman.

Energía eólica: una nueva revolución industrial

Hace doscientos años, la ingeniería británica cabalgaba sobre las olas. La sencillez con que suben esta torre marítima recuerda a los marineros de la marina de Nelson, un barco de vela es su hogar.

Una vez sobre la estrecha plataforma, preparan la grúa para subir un pesado paquete de herramientas y luego ordenan a los miembros de la tripulación que se sitúen en la popa del barco por si éste cayese. Los ingenieros entran en la torre por una turbina que tiene una altura de hasta 115 metros.

Todo esto es solamente un número más en el catálogo de Vattenfall, la empresa de energía sueca que construyó y controla el Thanet, la energía eólica en el exterior. Desde el barco, se siente una punzada de vértigo mientras uno contempla la altura del pináculo, es como si se fuera a caer encima. Sus tres aspas parecen enormes espadas manejadas por un gigante. Si Don Quijote viviera, se pondría esquís acuáticos y lucharía contra una eólica.

Quizás los Quijotes modernos se sentirían atraídos por estos molinos de viento de ciencia ficción pero Thanet apenas es visible desde la orilla. Los críticos locales le denominaron monstruosidad.

Muchos Diputados conservadores incluso se muestran en contra del programa de energía eólica británico. Pero aquí fuera, la rabia contra esta energía parece extraña y distante. Las estructuras tienen el garbo del puente de suspensión a través de los Estrechos Menai de Thomas Telford en 1826.

Cuando echamos vista atrás a la Revolución Industrial y al pasado británico marino, sentimos nostalgia y sensación de declive. La energía eólica supone una nueva revolución industrial y es que no hay nada más moderno e impresionante que estas turbinas.

Una versión victoriana seguramente tendría adornos góticos o rayas pintadas como viejos faros, pero estas torres no podían estar más alejadas de estos clichés. Es una imagen futurista que proporciona las necesidades de energía de una sociedad moderna así como también una nueva industria marítima.

En el puerto de Ramsgate, las oficinas de una empresa están al lado de la base de Vattenfall. La competición se calienta. Se trata de una oficina de empleo que se especializa en empleos en eólica. La orilla de Thanet empieza a animarse por vientos que una vez llenaron los mares de balandros y bergantines.

Fuente: The Guardian
Imagen: valleyofdeath en Arte y Fotografía

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