La Gomera, Reserva Mundial de la Biosfera

La isla de La Palma ya ha recibido el certificado que la acredita como Reserva Mundial de la Biosfera, un nombramiento que da la UNESCO. Garajonay, sus cultivos en terrazas o el «mar de nubes» han contribuido a ello.

El Roque Agando, uno de los símbolos de La Gomera.

Las Islas Canarias cuentan desde ayer con una sexta Reserva Mundial de la Biosfera: la isla de La Gomera. De esta manera, la isla tinerfeña se suma a La Palma, Lanzarote, El Hierro, Gran Canaria y Fuerteventura, que fue la última isla canaria en convertirse en Reserva de la Biosfera. Este nombramiento supone un estímulo para la integración de la conservación del patrimonio de la isla y su desarrollo sostenible, indicó el representante de la UNESCO Miguel Clúsener-Godt, en la entrega del certificado oficial a la isla.

El nombramiento como Reserva Mundial de la Biosfera supone la adopción de una nueva filosofía de desarrollo y de nuevas estructuras, cuyos resultados se evaluarán dentro de 10 años. En este sentido, aunque este nombramiento no supone ninguna ayuda económica ni subvención directa por parte de la UNESCO o de ningún otro organismo, suelen ir acompañados del apoyo de fundaciones y agencias de financiación. Además, el hecho de que sea la sexta isla del archipiélago en conseguir este certificado le permitirá beneficiarse de los sistemas y métodos que ya están presentes en el resto de islas.

Uno de los activos de la isla es el turismo. Según Clúsener-Godt, la reserva es favorable a un desarrollo controlado del turismo, que permita mantener la identidad y cultura de la isla. Además de aprovechar el nombramiento como reclamo turístico, la isla también puede hacerlo en el ámbito paisajístico, para proteger el suelo y sus ecosistemas o para buscar una economía de calidad.

El representante de la UNESCO también quiso explicar a los habitantes de la ya Reserva Mundial de la Biosfera que este nombramiento no tiene la función de limitar, inhibir o prohibir, sino que busca la integración, y resaltó la importancia de la difusión de este concepto ya desde el colegio. También valoró la importancia de las Reservas en época de crisis, que bien gestionadas pueden acabar siendo muy rentables.

Los tradicionales cultivos en terrazas de La Gomera.

Para la UNESCO uno de los grandes reclamos de la isla es el Parque Natural de Garajonay, que en el año 1986 se convirtió en Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los barrancos radiales provocados por la erosión del agua, el cultivo en terrazas característico de la isla y el «mar de nubes» -un fenómeno que se produce cuando las nubes del mar chocan contra la meseta de la isla, a 1.000 metros de altitud- han jugado un papel importante en la elección de La Gomera como Reserva Mundial.

La Gomera no ha sido el único lugar español que se ha convertido este año en Reserva Mundial de la Biosfera. La ha acompañado Las Ubiñas-La Mesa, situada en la parte central de la Cordillera Cantábrica, de la que la UNESCO ha destacado la presencia de animales protegidos como el pájaro carpintero o el oso pardo cantábrico, sus bosques y un patrimonio cultural que incluye asentamientos neolíticos. Además, se han ampliado las zonas Reserva de la Biosfera de Doñana y Sierra Nevada.

Fuente: Canarias7

Fotos: extranoise y Martin Pulaski

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