La energía nuclear tres años después de Fukushima

Tres años después de Fukushima, Estados Unidos, China, la India o el Reino Unido han vuelto a confiar en la energía nuclear con la construcción de nuevos reactores en su territorio.

Hoy se cumplen tres años del accidente nuclear de Fukushima. El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9 frente a la costa japonesa desató varios tsunamis que hicieron estragos en la costa japonesa. Murieron cerca de 20.000 personas, y uno de ellos afectó a la central nuclear de Fukushima en el que se convirtió en el mayor accidente nuclear de la historia, incluso por encima de la catástrofe de Chernóbil.

Unas 80.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares debido a la contaminación nuclear, y se calcula que tendrán que pasar dos décadas para que la zona vuelva a ser habitable. A día de hoy, la radiación sigue siendo muy alta y marca el día a día de los vecinos de las poblaciones no desalojadas. Mientras, la central continúa en el epicentro mediático debido a vertidos de agua contaminada al mar o a repuntes de la radiación.

Fukushima también supuso un antes y un después para la energía nuclear. Las devastadoras consecuencias del accidente avivaron el debate sobre los beneficios y los problemas de este tipo de energía, y muchos de los proyectos que había en marcha se paralizaron temporalmente. Las nucleares pasaron por exhaustivos controles de seguridad para evitar un nuevo Fukushima, y se aumentaron los controles para comprobar cómo están las centrales en el futuro.

Pero el pánico que sucedió a Fukushima parece enterrado, y algunos expertos hablan ya de un renacer nuclear. En todo el mundo hay 72 proyectos de reactores nucleares en construcción más o menos avanzados. El mejor ejemplo de este resurgir nuclear es China, donde hay 29 proyectos en marcha, más de los reactores que tiene en funcionamiento (21). De las 65 nucleares en construcción en 2011, solo se pararon dos en Japón. El resto se puso en standby, pero ya se han retomado.

Con la excusa de la lucha contra el cambio climático y que no emite CO2 a la atmósfera, los Estados Unidos han mantenido su apuesta por la nuclear. Los mismos argumentos medioambientales utilizan China o la India, mientras que en Europa encontramos situaciones radicalmente distintas. Por un lado, el Reino Unido ha apostado con fuerza por la nuclear, mientras que Francia o Alemania quieren reducir su importancia e incluso acabar con ella.

Estados Unidos

Uno de los más fervientes defensores de la energía nuclear, tiene cinco reactores en construcción. Los dos primeros se aprobaron tan solo un año después de Fukushima, aunque los expertos no creen que el accidente tuviese una especial relevancia. Es cierto que se ha reforzado la seguridad, que ya era mayor que en las nucleares japonesas, y los proyectos descartados o aplazados no se llevaron a cabo por razones económicas, no por seguridad.

La crisis económica redujo el consumo energético estadounidense, por lo que construir nuevos reactores carecía de sentido. Paralelamente, el desarrollo del fracking supuso el aprovechamiento del gas esquisto como una fuente energética mucho más barata para generar electricidad.

Sin embargo, han llegado las dudas sobre si a corto y medio plazo el fracking continuará siendo rentable, y muchas empresas han vuelto a fijarse en la nuclear. Obama apoya esta energía, y junto a las renovables y el gas no convencional juega un papel clave en su plan para reducir la dependencia estadounidense del petróleo extranjero, que implicaría menos emisiones de CO2 en la estrategia de Obama contra el cambio climático.

Asia

China y la India tienen una demanda eléctrica cada vez mayor, y tanto Pekín como Nueva Delhi han apostado por la energía nuclear para generar una energía masiva, barata y sin emisiones. Si la generasen con gas y carbón, las consecuencias climáticas y económicas para el resto del mundo sería devastadoras. Ya hemos visto que Pekín tiene 29 reactores y construcción y 21 en funcionamiento, los mismos que la India, donde hay seis proyectados.

Japón sigue dividido. Mientras una parte del país se ha vuelto antinuclear tras Fukushima, las principales energéticas del país quieren reactivar algunos reactores. En el archipiélago hay 48 reactores, además de los dos cuya construcción no se paró y sigue en marcha. Corea del Sur tiene otros 23 reactores en funcionamiento y cinco en construcción, en Taiwan funcionan cinco, tres en Pakistán -donde se construyen dos- e Irán tiene otro en marcha.

Europa

Como decíamos antes, en el viejo continente encontramos dos situaciones opuestas. El Reino Unido construirá ocho centrales que sustituirán a las actuales en 10 años, aunque las empresas quieren asegurarse el precio al que venderán la electricidad antes de invertir en ellas siguiendo el modelo estadounidense. Mientras, Alemania quiere acabar con la energía nuclear en 2022 en beneficio de las renovables; y Francia ha anunciado que quiere reducir a la mitad la electricidad procedente de la nuclear antes de 2025.

España

En España, el Gobierno acaba de aprobar un Real Decreto que permitirá, entre otras cosas, la reapertura de la central de Garoña, cerrada el verano pasado debido a que no podía asumir el coste de las obras necesarias para garantizar su seguridad. El Gobierno ha apostado por la nuclear y quiere alargar la vida útil de las centrales hasta los 60 años, como le piden las energéticas. Hay siete reactores operativos: Vandellón II, Ascó I y II (Tarragona), Cofrentes (Valencia), Almaraz I y II (Cáceres) y Trillo I (Guadalajara).

Foto: Lennart Tange

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