La contaminación y la lluvia

Fin de semana de invierno: el tráfico se reduce y gran parte de la actividad industrial se detiene. Y eso hace que haya menos nubes y precipitaciones de sábado a lunes. Esta es la curiosa tendencia que han descubierto unos investigadores españoles.

La contaminación ha sido estudiada por investigadores de la UB

Arturo Sánchez-Lorenzo, de la Universidad de Barcelona, elabora su tesis doctoral sobre cambios en nubosidad y radiación solar en los últimos 60 años en la Península Ibérica. Mientras recogía datos, constató que había unos ciclos semanales que afectaban a la precipitación. Para confirmarlo con datos más consistentes, estudió diversas variables procedentes de 13 observatorios diferentes y recogidas durante más de 40 años.

La conclusión principal del trabajo de Sánchez-Lorenzo es que los días centrales de la semana, el miércoles, el jueves, hay más precipitación en invierno, hay más precipitación, más nubes respecto a los fines de semana. Es decir, los jefes de semana son más soleados, hay más horas de sol, hay menos posibilidad de precipitación. No solamente en un punto en concreto en la Península Ibérica, sino en el conjunto de la Península Ibérica. Posiblemente, nuestros resultados están vinculados a un cambio en la circulación atmosférica a gran parte de la Europa occidental.

Los diversos observatorios ofrecen una gran diversidad geográfica y climática: aeropuertos, como los de Barcelona, ​​Salamanca y Málaga, ciudades, como Tortosa, Valencia, Alicante y Madrid, e incluso un lugar de montaña: Navacerrada.

Estudios hechos en Estados Unidos, China y Alemania han dado resultados similares. Como no hay ningún ciclo natural que pueda explicar esta variabilidad semanal, el mecanismo debe tener que ver con la contaminación debida al tráfico, la actividad industrial o el consumo energético en oficinas, que baja mucho el fin de semana. Esto hace disminuir la cantidad de partículas suspendidas en el aire, que ayudan a la formación de nubes. La circulación atmosférica hace que las consecuencias se noten incluso en lugares alejados de las principales fuentes de contaminantes. Sin embargo, hay que diferenciar los datos científicos obtenidos de la percepción subjetiva de la gente.

Lo cierto es que hay una percepción, a veces la gente comenta, en tertulias: ‘parece que llueve más en fin de semana’. Pero esto es una percepción muy subjetiva, psicológica podríamos decir, porque te afecta más, te molesta más que llueva el fin de semana, cuando estás en la montaña o estás buscando setas. Pero los cambios que nosotros encontramos son estadísticamente significativos, pero son pequeños a la hora de decir de qué diferencias estamos hablando y, por tanto, percibirlos directamente una persona es muy difícil.

Esta tendencia, que en verano parece invertirse, no debe hacer cambiar los planes de fin de semana a nadie. Conócenos los mecanismos puede ayudar a hacer previsiones más precisas, tanto a corto como a largo plazo. Pero, sobre todo, nos debe recordar la influencia que la actividad humana tiene en el clima y en el estado general del medio.

Foto: cbarbi

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