La central nuclear de Garoña cerrará en julio

La central nuclear de Garoña (Burgos), la más antigua de toda España, cerrará sus puertas el próximo 6 de julio después de no pedir la renovación del permiso, según la presidenta del CSN, que explicó las nuevas medidas de seguridad para las centrales españolas.

La central de Garoña cerrará el 6 de julio.

La central nuclear en activo más antigua de España ya tiene fecha de cierre. Garoña cerrará el próximo 6 de julio, cuando haya cumplido 42 años en funcionamiento. Así lo confirmó la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Carmen Martínez Ten, ante la Comisión de Industria del Congreso.  Una vez cerrada la central, se desmantelará, para lo que tendrá que retirarse todo el combustible que hay tanto en la piscina como en el reactor, un proceso similar al del cierre de Vandellós I y Zorita.

Durante su comparecencia en el Congreso, la presidenta del CSN dijo que Nuclenor, operadora de la central burgalesa, no ha llevado a cabo ninguna de las reformas que el Consejo le solicitó para que pudiera continuar operando hasta 2019, sino que se ha limitado a las necesarias para mantenerse abierta hasta el año que viene. El 6 de noviembre Nuclenor le entregó al CSN los documentos necesarios para la declaración del cese de explotación después de que no solicitase la renovación de la autorización de la central.

Así, Martínez Ten confirmó que el CSN solo trabaja con la «seguridad» de que la actividad en Garoña finalizará el 6 de julio, cuando acaba la prórroga de explotación que el anterior gobierno le concedió. De esta forma se acaba con la incertidumbre que rodeaba el futuro de la nuclear, que «no es buena para nadie, ni para la plantilla, ni para los habitantes, ni para la Comunidad Autónoma ni para la seguridad nuclear».

Otra de las razones que llevan al cierre de Garoña es que se trata de una nuclaer «vieja», y mantenerla activa más allá de esa fecha requiere un importante desembolso económico. Por una parte, habría que adaptar Garoña a las nuevas exigencias de seguridad acordadas tras el accidente de la central japonesa de Fukushima; y por la otra, si permaneciera activa se tendría modernizar la instalación eléctrica. Entre otras inversiones, se tendrían que renovar muchos tramos de cableado o el recombinador de gases.

Las nucleares españolas tendrán que funcionar 72 horas sin electricidad.

Pero el cierre definitivo de Garoña no es la única noticia que dejó la comparecencia de Martínez Ten en el Congreso. Tras las pruebas de resistencia que se realizaron en diversos parques nucleares europeos después del accidente de Fukushima, las centrales tendrán que ser capaces de funcionar durante 72 horas sin electricidad. La autonomía de las centrales sin apoyo externo, que hasta ahora era de 4 u 8 horas, pasa a ser de 24; y tendrán que ser capaces de funcionar otras 48 horas más con la ayuda de equipos ligeros del exterior.

Además de aumentar su autonomía, las nucleares españolas tendrán que instalar nuevas medidas de seguridad como quemadores pasivos de hidrógeno para evitar que parte de la contaminación se vierta al exterior o la creación de un Centro de Apoyo en Emergencia capaz de intervenir en cualquier nuclear española en menos de 24 horas. Según su importancia, algunas medidas se pondrán en marcha antes de fin de año, otras entre 2013 y 2014 y las últimas tendrán que esperar hasta 2016.

Fuente: ABC

Imagenes: captura de pantalla de www.csn.es y tomas.royo

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