Investigación sobre los capullos de avispa escondidos en un huevo de dinosaurio

Los científicos han descubierto fósiles de larvas de avispa dentro de un huevo de dinosaurio descubierto en 1989 con una antigüedad de unos setenta millones de años. Estos capullos pertenecen a avispas y los investigadores fueron capaces de rastrear la historia de este pequeño ecosistema.

Algunos descubrimientos llevan más tiempo que otros… Ha llevado un total de veintidós años a los miembros del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina dar cuenta de que el fósil de huevo de dinosaurio expuesto en uno de sus museos desde 1989 contenía restos de capullos de insectos.

Este huevo, puesto por un Titanosaurus hace alrededor de 70 millones de años, se encontró de hecho, en 1989 durante una expedición del Museo Paleontológico Egidio Feruglio en el norte de la Patagonia. El huevo se había preparado y puesto en exhibición en el museo. En 2007, el análisis de Jorge Genise, del Museo Argentino de Ciencias Naturales, de los capullos le llamó poderosamente la atención. Y así, un huevo descubierto en 1989 volvía a ser estudiado en 2007.

Imagen de los huevos donde se encontraban las larvas de avispa (flecha). La barra de escala representa 20 cm. © Jorge Genise

Ocho larvas en el huevo

Los científicos, que publicaron sus hallazgos en la revista Paleontology, han identificado ocho larvas de avispa. El descubrimiento ha planteado tres cuestiones principales: primero, ¿són contemporáneos a los huevos o posteriores?, segundo, ¿existe un vínculo entre el contenido del huevo y los capullos? Finalmente, los investigadores han cuestionado el papel desempeñado por las larvas y el individuo que las depositó.

Un análisis de la capa delgada que rodea los capullos, por un lado y el huevo en el otro lado tiene que responder la primera pregunta, los capullos son contemporáneos al dinosaurio y habría sido si se hubiera roto o movido.

Estudios previos y el hecho de que no encontramos otros capullos en el huevo apoyan la hipótesis de que tienen una buena relación con el contenedor del huevo. Además, el análisis de la fractura del mismo en comparación con el resto de los huevos que no se rompieron, lo que sugiere es que se rompió antes de eclosionar, dejando abierta la posibilidad para que otros organismos aprovechasen su contenido.

Para responder a la última pregunta, los científicos han estado interesados ​​en la identidad de los animales que depositaron las larvas en el huevo. Un estudio comparativo de la morfología de la crisálida tiene que encontrar al autor: se trata de avispas, y más probablemente de Pompili sphécidés. Es a partir de este análisis que los científicos han diseñado los escenarios y han planteado diferentes hipótesis.

Capullos de avispas encontrados en un huevo de dinosaurio. © Jorge Genise

El huevo es la casa de las avispas

Según ellos, el huevo se abrió accidentalmente. Carroñeros e insectos – los grillos son buenos candidatos – se introdujeron con el fin de devorar el contenido. A su vez, depredadores como las arañas, atacaron a los carroñeros, que fueron presa de las avispas. A menos que las avispas hubieran atacado directamente a los grillos. Sin embargo, el proceso es el mismo. La avispa hembra paraliza a su presa, cuyas larvas se alimentan de esta para desarrollarse.

Sin embargo, científicos señalan que las larvas de las avispas pueden haber tenido un papel importante en la salud en el ámbito del Titanosaurus. De hecho, el ecosistema que se ha formado en el interior del huevo roto, y en especial el último eslabón de la cadena alimentaria – las larvas de las avispas – han limpiado el huevo, protegiendo a los nidos de la posible invasión de bacterias y otros patógenos. La destrucción de los huevos tiene, de alguna manera, protegidas a las crías.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...