En busca de la movilidad sostenible

La movilidad sostenible es un objetivo por el que todos deberíamos luchar. Con el uso de medios de transporte alternativos al coche particular como el transporte público o la bicicleta mejoraremos la calidad del aire que respiramos.

El tráfico en las grandes ciudades es el principal factor de contaminación del aire.

Hace uno días conocimos un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente que decía que el aire que respiramos los europeos está lleno de partículas nocivas perjudiciales para nuestra salud. Entre los datos más llamativos destacan que casi un tercio de la población  europea está expuesta a contaminantes como el CO2, dióxido de nitrógeno, metales pesados o benzeno -por citar algunos- y que el 95% de europeos vive en zonas donde la presencia de este tipo de elementos supera los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

Está claro que el aire que se respira en el Mont Blanc siempre será mucho más puro que el que encontramos en grandes urbes como Madrid, Roma o Londres, pero la mejora del aire que respiramos es una obligación que todos los ciudadanos deberíamos plantearnos. Es difícil que sociedades como la española, acostumbrada a desplazarse en coche a todas partes cambie sus hábitos, pero hacer un esfuerzo en pro de la movilidad sostenible no es tan complicado.

La administración es una de las principales responsables en el fomento de una movilidad sostenible. En este sentido, un paso importante podría ser el anuncio de Marta Seguí, directora de la DGT, de acabar con los «privilegios históricos» de los coches para fomentar la convivencia entre vehículos motorizados, peatones y ciclistas. Eso si, aunque dijo que se estaban estudiando medidas para modificar el Reglamento de Circulación no adelantó ninguna posibilidad. Lo que si es cierto es que entre las ventajas del transporte sostenible están la mejora de la calidad del aire que respiramos, la reducción de los accidentes de tráfico y una mejora del comportamiento social.

Desde los diferentes ámbitos de gobierno, del local al estatal, las administraciones son las principales responsables de sensibilizar a la población sobre las ventajas de utilizar medios de transporte alternativos al coche, aunque antes deberían ser ellas la que se conciencien y den ejemplo de sostenibilidad. La introducción de bicicletas urbanas y la creación de carriles bici en ciudades importantes como Madrid, Barcelona, Valencia o Zaragoza es un paso adelante que debería ir acompañado de otras medidas como la instalación de puntos de recarga para coches eléctricos o que los vehículos públicos utilicen energías alternativas.

Las bicicletas públicas son un buen instrumeto para mejorar la calidad del aire de las ciudades.

Un transporte público más económico y con un horario más amplio también ayudaría a que la gente optara por el autobús, metro o tranvía para desplazarse por las ciudades en lugar del coche, lo que reduciría no solo la contaminación ambiental, sino también la acústica. La gestión del tráfico es otro aspecto clave para reducir la contaminación. Un buen ejemplo de como debe hacerse lo encontramos en Salamanca, donde  está en marcha el Proyecto Rescatame, un sistema de sensores que permite conocer los niveles de contaminación medioambiental de cada zona.

Fuente: El Huffington Post

Fotos: Circula Seguro  y Visentico / Sento

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