El volcán de Islandia. Erupción, nube de cenizas y caos

Desde Zona Catastrófica deseamos dar un repaso de este acontecimiento que aún mantiene en vilo a cientos de miles de personas. Erupción, nube de ceniza, vuelos cancelados, temor por inundaciones y desprendimientos de bloques de hielos, evacuaciones y algunas cosas más para comprender la magnitud de la erupción del volcán de Islandia.

A estas alturas todos habrán escuchado algo sobre la erupción del volcán de Islandia, la nube de cenizas o sobre los miles de vuelos cancelados por ello. Hace años no se observaba algo similar, y el hecho preocupa a la comunidad mundial.

Desde Zona Catastrófica deseamos dar un repaso de este acontecimiento que aún mantiene en vilo a cientos de miles de personas. Para comenzar, debemos contextualizar el acontecimiento; debemos situarnos en Islandia, un país con gran actividad sísmica, donde, el domingo 21 de marzo, el volcán localizado bajo el glaciar Eyjafjallajokull despertó.

Este volcán, llamado Eyjafjalla, entró en erupción  el 21 de Marzo sin registro alguno de actividad sísmica, según informó el Servicio Meteorológico Islandés. Esta erupción provocó un flujo constante de lava en el glaciar, una gran nube de polvo y ceniza que ascendió al cielo, y sembró el pánico de que se produzcan grandes inundaciones y desprendimientos de bloques de hielo por el contacto entre la lava volcánica y la baja temperatura del glaciar, generando la evacuación de miles de personas.


Diez días luego de este despertar del volcán, otra erupción tuvo lugar. Esta segunda erupción del volcán de Islandia creó un cráter de 300 metros de longitud al sur de la isla, agravando la situación en el lugar y en muchas partes del mundo, ya que la nube de ceniza aumentó y se extendió por los cielos abarcando muchas zonas.

Así mismo, esta intensa nube de ceniza generó la cancelación masiva de vuelos y aeropuertos en muchas partes del mundo, desencadenando un caos en el espacio aéreo que desde los atentados del 11S no se había visto más.

Por su parte, el Gobierno de Islandia ha informado recientemente que el volcán seguirá expulsando cenizas por unos días más. Y, según los vulcanólogos, si la erupción continua, la nube de ceniza ocasionará problemas de distintas magnitudes en el tráfico aéreo por aproximadamente seis meses. El riesgo que esta nube de cenizas provoca es altísimo; la nube ha alcanzado a localizarse entre los 5.500 y 11.000 metros de altitud, aunque afortunadamente la misma va cediendo, toma un color gris y puede ocasionar daños en las turbinas y detener los reactores del avión, provocando su caída.

Como dijimos en un principio, Islandia es un país con alta actividad sísmica. Desde el año 1963, ha registrado 21 erupciones, siendo la última en el año 2004. Y en lo que respecta a este volcán bajo el glaciar Eyjafjallajokull, la última erupción ha sido en 1821.

Por otra parte, en relación a los pasajeros que han visto y siguen viendo afectados sus vuelos por este hecho, os sugerimos no perder la calma, comprender que las suspensiones son por seguridad a causa de un hecho natural y ponerse en contacto con la compañía de vuelo que corresponda, quienes les deben informar el estado de su vuelo. También pueden optar por pedir la devolución del total del importe del billete o un cambio de vuelo en una fecha posterior. No obstante esto, quienes sean viajeros en tránsito tiene derecho a que la compañía les pague el hotel y manutención, pero no tienen derecho a indemnización ya que se trata de suspensiones por fuerza mayor.

Más datos para entender los peligros de las cenizas volcánicas

La ceniza volcánica está compuesta por rocas de grano muy fino y fragmentos de minerales y vidrio volcánico. Son partículas pesadas, muy duras y abrasivas que pueden permanecer en la atmósfera por meses. Adicionalmente, estás partículas están acompañadas de gases ácidos como el dióxido de carbono, el dióxido de azufre, sulfuro de hidrógeno, hidrógeno y flúor.

Si esta ceniza volcánica alcanza a los aviones puede generar la detención de todos los motores. Esto se produce porque la ceniza se funde por el calor de los motores afectando al flujo de gases de combustión y provocando que el motor se ahogue. Así mismo, la ceniza disminuye la visibilidad, afecta a los equipos de vuelo y la abrasión del fuselaje.

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