El dragón de Komodo es venenoso

El más grande lagarto del mundo, alias Dragón de Komodo, no es tan terrible ¿o sí?. Contrariamente a lo que se creía, su mordedura es venenosa y el veneno inyectado a la víctima, cercano a los venenos de serpientes, es muy eficaz.

Viviendo en el archipiélago indonesio, el gran varano Varanus komodoensis, conocido como Dragón de Komodo, a causa del nombre de una de las islas indonesias que ocupa, se instaló en la cumbre de la cadena alimentaria del ecosistema insular. Con sus dos o tres metros de longitud y su régimen alimenticio carnívoro, se alimenta de múltiples animales, mamíferos incluidos, puesto que, en su isla, todos son más pequeños que él.

Para cazar, el Dragón de Komodo persigue a su víctima y le inflige varias mordeduras antes de dejarla marchar. El lagarto gigante espera mientras que agoniza. Para explicar esta eficacia, se había formulado una doble hipótesis. La potencia de las mordeduras inflige heridas casi mortales y, además, la saliva es muy tóxica debidoi a la presencia de bacterias. Los zoólogos apoyaban esta explicación sobre el hecho de que la encía remonta muy arriba de los dientes, cubriéndolos de un tejido que se rasga fácilmente. El medio salival sería así propicio a la multiplicación bacteriana.

Dragón de Komodo

Varanus komodoensis, alias Dragón de Komodo, alcanzado tres metros de longitud. Nadie aún se había dado cuenta que su mordedura era venenosa.

A pesar de su renombre, no se había estudiado a este animal, descubierto en 1910, myt de cerca… Un equipo australiano lo hizo. Capitaneados por Bryan Fry, apasionado de animales venenosos, de Venomics Research Laboratory de la Universidad de Melburne, reunió a especialistas en venenos animales, una disciplina tomada seriamente en Australia, donde los trabajos son coordinados por el AVRU (Australian Venom Research Unit).


El primer trabajo de estos zoólogos fue simular la mordedura del Dragón de Komodo. La informática puede determinar hoy en día la fuerza de una mandíbula a partir de la forma de los huesos y el tamaño de los músculos. En el caso de V. komodoensis, este varano es incapaz de producir las potentes mordeduras que la leyenda le otorgaba. Su fuerza es, por ejemplo, muy inferior a la de un cocodrilo. En cambio, la mandíbula parece más eficaz para resistir a una tracción hacia adentro (para arrancar un pedazo de carne a un animal vivo o ya muerto).

Los zoólogos examinaron a continuación por RMN (resonancia magnético nuclear) el cráneo de un animal vivo en cautiverio y descubrió lo que nadie se esperaba: glándulas en seis compartimentos que parecen capaces de producir proteínas y buenas candidatas para la producción de veneno. Se sacrificó al animal que, según explican los investigadores, estaba enfermos y al final de su periodo de vida, y la secreción de estas glándulas pudo analizarse con un espectrómetro de masa.

Se trata efectivamente de un veneno, similar al de numerosas serpientes y también al del Monstruo de Gila (Heloderma suspectum), el otro de los dos únicos lagartos venenosos que existen en la Tierra. Sus glándulas venenosas se instalan en el mandíbula inferior (y no en la superior como en las serpientes). Esta decocción, capaz de matar a un animal del tamaño de un perro, incluye un cóctel de toxinas que causan en la presa una brutal caída de la presión arterial. Esta propiedad fue encontrada por el equipo australiano que estudió el veneno del Dragón de Komodo.

Por fin, último trabajo, los zoólogos compararon a este gran varano con Varanus prisca (antiguamente llamado Megalania prisca), un lagarto fósil gigante que podía alcanzar ocho metros. Este animal impresionante vivía en Australia en el Pleistoceno hace 40.000 años, es decir, hace poco tiempo. Su proximidad con el Dragón de Komodo, recientemente mostrado (de ahí el cambio de nombre de la clase para hacerlo Varanus) y estudios anteriores de los autores que muestran la relación de los venenos de lagartos y serpientes llevan a estos investigadores a concluir que este gigante desaparecido era mucho más venenoso. No queda ya que por imaginar a este varano gigante y las heridas mortales que podría propinar a los seres humanos que vivían en Australia hace alrededor de 50.000 años.

Imagen Dragón de Komodo por Raul654 en Wikimedia Commons

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