El cabello humano podría ser el próximo fertilizante ecológico

Un estudio ha demostrado que el cabello humano podría ser un fertilizante ecológico, ya que ha sido probado en plantas y estas han respondido muy bien a ese fertilizante especificamente.

Los restos de cabello ya no irán a la basura

Científicos están explorando una nueva forma ecológica para usar todo el cabello cortado que se junta en los pisos de los salones de belleza, como un fertilizante.

Un nuevo estudio añade el cabello humano a una creciente lista de productos, que no son empleados habitualmente, y que pueden estimular el crecimiento de los cultivos. A estas alturas, la lista ya incluye estiércol de vaca, lodo de aguas servidas y lana de oveja.

«Hemos concluido que el cabello humano podría liberar una cantidad suficiente de nutrientes para poder ayudar a los cultivos», declaró el científico agrícola Valtcho Zeliazkov de la Universidad de Mississippi en Verona. «Este es un material que se pierde y que tiene claros beneficios para los productores y para el medio ambiente«.

La idea, en realidad, no es enteramente nueva. De hecho, fertilizantes basados en cabello humano se comercializan hoy en día. Una empresa en Florida llamada SmartGrow, vende matas de cabello que los jardineros ponen bajo o encima de sus plantas.

La compañía sostiene que las matas añaden nutrientes a la tierra, contenidos en la humedad y combate la hierba mala, haciendo que los químicos sean innecesarios.

Pero allí no quedó todo, Zeliazkov quería ver cómo trabajaba realmente el cabello humano como fertilizante. Él y sus colegas empezaron a sembrar 48 semillas de lechuga y 48 semillas de ajenjo en macetas individuales en un vivero. Dentro de la tierra en cada maceta, los científicos añadieron un cuarto de cubo de restos de cabello humano (en concentraciones variadas), un fertilizante con dosis controladas, un fertilizante soluble en agua o lo dejaron sin tratamiento en absoluto.

Los salones de belleza y la agricultura unidos por el medio ambiente

Con el tratamiento de cabello humano, los resultados mostraron que las plantas crecieron mejor que aquellas que no tuvieron ningún tratamiento. No obstante, las plantas que tenían un tratamiento químico, crecieron mucho mejor.

Los resultados de la segunda parte de la investigación fueron más promisorios. Esta vez, los investigadores emplearon semillas de la planta medicinal matricaria en las macetas que tenían las lechugas y semillas de amapola amarilla en las macetas que tenían ajenjo.

Veinte semanas después, las amapolas crecieron mejor en las macetas que contenían cabello humano como fertilizante, mientras que en el caso de la matricaria, las plantas que fueron tratadas con fertilizante de cabello y las químicamente tratadas tenían la misma altura.

Como vemos, el cabello humano realmente funciona como fertilizante, algo que debería ser llevado a gran escala y considerado como una alternativa rápida y productiva en el mundo de la agricultura moderna.

Foto 1 Getty Images

Foto 2 de wip-hairport

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