El Ártico, el nuevo dorado de las petroleras

El Ártico se ha convertido en el nuevo objetivo de las petroleras, y Gazprom transporta el primer cargamento de crudo extraído en alta mar dentro del Círculo Polar.

Cuando hablamos del deshielo lo asociamos a problemas como la subida del nivel del mar o cambios en la temperatura del agua que provocan fenómenos naturales extremos. En lo que no nos fijamos tanto es en las nuevas posibilidades para la navegación marítima al poder circular los barcos por zonas antes heladas, lo que abre las puertas a las explotaciones de petróleo en el Océano Ártico, una oportunidad que no han dejado pasar las principales petroleras del mundo y que ya es una realidad.

Rusia ha sido el primer país en transportar crudo desde una plataforma petrolífera en alta mar a tierra firme. El primer cargamento partió la semana pasada de la plataforma Prirazlomnaya, situada en el mar de Pechora a unos 60 kilómetros de las costas de Siberia, al noroeste ruso. Un barco-cisterna partió de la plataforma con rumbo a la ciudad holandesa de Rotterdam con una carga de 70.000 toneladas de petróleo en lo que ha sido todo un acontecimiento en Rusia.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, destacó el hecho en una conversación telefónica con Alexéi Miller, principal responsable de Gazprom -la empresa explotadora- que se encontraba en la plataforma Prirazlomnaya-. Según Putin, las explotaciones petrolíferas en alta mar por encima del Círculo Polar como la de esta plataforma demuestran la «expansión de la presencia de Rusia en los mercados mundiales de energía». La zona de donde proviene el crudo es la misma donde el pasado mes de septiembre 28 activistas de Greenpeace asaltaron una plataforma.

Gazprom no es la única petrolera en interesarse por el Ártico. Shell, Exxon, Mobil o Statoil siguen los pasos de la compañía rusa, con la idea de aprovechar los recursos que esconde el océano en sus zonas más accesibles gracias al deshielo para conseguir una nueva fuente de poder y ganancias. Los beneficios que estas compañías puedan obtener con el deshielo hacen difícil de prever que se tomen medidas drásticas para poner fin a este problema que se agrava cada vez más.

Pero el camino de la explotación del Ártico no es fácil. Shell ha paralizado temporalmente sus proyectos, y los ecologistas critican los riesgos que supone. Desde Greenpeace definen la fiebre por el Ártico como una «carrera descerebrada» ante el elevado riesgo de causar un derrame que ponga en peligro unas aguas que actualmente están en perfecto estado. Los ecologistas añaden que el crudo extraído del Ártico es de baja calidad, como demuestran las dificultades de Gazprom para encontrar comprador a este cargamento, que debía haberse transportado en febrero.

Vía: La Vanguardia

Foto: rightee

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