EEUU buscará las bombas de la Gran Barrera de Coral

El Ejército estadounidense confirmó que buscará y recuperará las cuatro bombas que hace unos días lanzó sobre la Gran Barrera de Coral, un espacio Patrimonio de la Humanidad y en peligro

La Gran Barrera de Coral es uno de los mayores espectáculos que la naturaleza nos ofrece bajo el agua. Situada frente a las costas de Queensland, en el noreste de Australia, y con 2.600 kilómetros de longitud, la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1981. Desde el pasado 16 de julio, la Gran Barrera cuenta con un elemento que dista mucho de los peces, tiburones o corales que suelen ver los submarinistas que la visitan: cuatro bombas que dos aviones del ejército estadounidense arrojaron sobre la barrera.

Ahora, la Marina estadounidense ha confirmado que localizará y recuperará las cuatro bombas que arrojó sobre este enclave del Pacífico Sur. Los dos aviones que lanzaron las bombas lo hicieron tras detectar embarcaciones civiles en la zona donde estaban realizando un ejercicio militar junto al ejército de Australia, aunque en un primer momento se dijo que las aeronaves necesitaban aligerar peso. Se trata de un ejercicio bianual que se prolongará hasta el 5 de agosto.

Dos de las bombas estaban «inertes» y las otras dos «desactivadas», por lo que no deberían representar ningún peligro para la población humana. Pese a ello, las autoridades responsables de la Reserva Marina de la Gran Barrera de Coral solicitaron al ejército estadounidense que recoja las bombas del océano. Dos de ellas contienen cerca de 250 kilos de explosivos muy potentes, aunque no tengan el detonador. El ejército estadounidense se ha apresurado en contestar que las bombas dos desactivadas tan solo se detonarían en caso de explosión nuclear, algo que a día de hoy parece bastante improbable.

La encargada de buscar las cuatro bombas será la Séptima Flota, que está desplegada en las costas de Japón. Para recuperar los artefactos contará con la ayuda de las autoridades de Australia, según el diario del país oceánico ‘Herald Sun’. En un comunicado, la Marina estadounidense ha reconocido que «el Ejército de Estados Unidos es consciente de su responsabilidad profesional para mitigar los posibles impactos ambientales durante sus ejercicios y operaciones».

En los años 90, el calentamiento del agua del mar y el aumento de su acidez debido al dióxido de carbono de la atmósfera empezaron a deteriorar la Gran Barrera de Coral, el mayor arrecife coralino del planeta. De hecho, en junio se salvó por los pelos de que la Unesco la incluyese en su lista de Patrimonio Mundial Amenazado por culpa de los proyectos mineros y energéticos de la zona. Las bases militares y los ejercicios militares que los Estados Unidos realizan en Australia también tienen parte de la culpa de este deterioro, según Amigos de la Tierra.

Fuente: El Mundo

Foto: Daniel García Peris

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