Dos nuevos fósiles nos permiten conocer la fauna del pasado

Los fósiles nos proporcionan valiosas pistas sobre como fue la fauna y la flora de nuestro planeta en el pasado. Esta semana, los investigadores han dado a conocer dos nuevas especies que arrojan un poco más de luz sobre la vida en la antigüedad.

Esta semana ha sido fructífera para quienes se encargan de estudiar la flora y la fauna de nuestro pasado. Y es que, pese a que dar con ellos es una de las cosas más difíciles de la arqueología, los investigadores han conseguido descubrir con muy poca diferencia de tiempo, nada menos que dos fósiles de antiguas especies que poblaron el planeta.

Así, esta semana se daba a conocer que un grupo de investigadores de la Universidad de Leicester en Reino Unido había descubierto un fósil que arroja nueva luz sobre un importante grupo de criaturas marinas primitivas y   pocos días después nos sorprendíamos  con el hallazgo, por parte de un grupo de  investigadores de las universidades federales de Piauí en Ininga y de Rio Grande do Sul en Porto Alegre (Brasil), que anunciaban haber hallado el fósil de un vertebrado cubierto con dientes que parecen conectarse de la parte trasera a la frontal.

Recreación del vertebrado descubierto en Brasil. Arthur Weasley para Wikimedia

En el caso del animal marino descubierto por los irlandeses, estaríamos hablando de una criatura que habría habitado nuestro planeta hace  525 millones de años y que pertenece, según los científicos al grupo de los pterobranquios hemicordados que están relacionados con las estrellas y los erizos de mar pero  que también muestran algunas características que aportan pistas sobre la evolución de los primeros vertebrados. Lo más sorprendente, al parecer, es el perfecto estado en el que se ha encontrado el fósil que, aparentemente, conserva los tejidos blandos, incluyendo brazos y tentáculos utilizados para alimentarse, proporcionando,  a los investigadores  “información incomparable sobre la biología ancestral de este grupo”.

La especie que se ha descubierto en Brasil es menos antigua (vivió hace 260 millones de años), pero igual de interesante, ya que , además de estar cubierta de dientes, el cráneo fósil con 260 millones de años de antigüedad también luce un par de dientes de sable, “tan largos como los lápices de cera infantiles”, según el informe elaborado por los investigadores.

Según los científicos, la oclusión dental podría haber ayudado al ‘Tiarajudens’ (así han bautizado a este «animalito» que tiene el tamaño aproximado de un perro grande), a triturar las plantas con mucha fibra y expandirse en nuevos nichos ecológicos como resultado de ello, mientras que  los dientes de sable, podría haberlos utilizado como lo hacen los actuales ciervos almizcleros, para espantar a los depredadores y quizás pelear con los competidores favoreciendo así sus posibilidades de supervivencia.

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