Desastre ecológico en Nueva Zelanda

Desgraciadamente, cada vez es más frecuente encontrar accidentes provocados por el ser humano que dañan gravemente el medio ambiente. Todos recordamos la tragedia ocurrida en Galicia, hace pocos años, por el hundimiento del Prestige.

Desgraciadamente, cada vez es más frecuente encontrar accidentes provocados por el ser humano que dañan gravemente el medio ambiente. Todos recordamos la tragedia ocurrida en Galicia, hace pocos años, por el hundimiento del Prestige.

Hundimiento de El Rena

Este tipo de acontecimiento se repite frecuentemente en los mares de todo el mundo; muchos navíos continúan ejerciendo servicio aun cuando no están en condiciones para hacerlo y si a esto le juntamos la negligencia de algunos pilotos; es muy probable que se provoque una catástrofe natural.

Un ejemplo reciente es el navío que encalló el pasado octubre en un arrecife próximo a la costa de Nueva Zelanda. Las investigaciones indican que el accidente se produjo debido a la variación de la ruta del carguero, la tripulación trató de tomar varios “atajos” para llegar a puerto. El radar avisó del peligro inminente pero fue ignorado por el capitán y encalló en el arrecife.

El navío transportaba una gran cantidad de combustible, unas 1300 toneladas, y desde el momento de la colisión estuvo derramando una gran cantidad de fuel. Según el ministro neozelandés de Medio Ambiente, ha sido el desastre ecológico más grave al que se ha tenido que enfrentar el país. La marea negra provocada afectó a varios kilómetros de costa, incluyendo la mayoría de la fauna que puebla la zona.

El vertido también afectó a las playas de Tauranga, que fueron cerradas al público por razones sanitarias. Las labores de limpieza comenzaron casi inmediatamente después ya que había que retirar grandes cantidades de combustible pesado.

El Rena, que permaneció en esa zona durante tres largos meses, se partió en dos el pasado enero, debido al fuerte oleaje. La rotura implicó la caída al mar de unos 300 contenedores, de que albergaban diversos materiales como maderas y demás objetos.

El gobierno temía por un nuevo vertido ya que desde el momento del naufragio fueron expulsadas unas 350 toneladas de combustible. Los operarios extrajeron unas 100 toneladas de los depósitos del navío. Los riesgos para el medio ambiente eran mucho menores ya que la situación está más controlada y el fuel que quedaba en el carguero era mucho menor.

Tanto el capitán del barco como el segundo oficial, fueron imputados por la grave contaminación que se produjo. Ambos te enfrentan a sentencias de siete años de cárcel. Fueron declarados culpables de operar la embarcación en forma peligrosa, de liberar sustancias tóxicas y de alterar los documentos del navío. La sentencia se producirá oficalmente a finales de mayo.

Imagen: Dominio Público

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