Desajustes del cambio climático

Las capturas de salmón en los ríos de la cordillera cantábrica han disminuido hasta una quinta parte de los de los años sesenta hasta hoy. La sobrepesca y la destrucción del hábitat son responsables parcialmente, pero parece que el cambio climático también tiene su parte ya que el salto de temperatura que hay entre el río y el mar es mayor de lo normal.

Los camaleones son algunos de los muchos animales afectados por el cambio climático

Los camaleones, como la mayor parte de reptiles, ponen huevos de cáscara transpirable que necesita una cierta humedad del suelo para ir adelante. Si aumenta la temperatura, también aumenta la mortalidad de los embriones y baja la tasa de reproducción y, de rebote, sus depredadores salen perjudicados.

La cadena trófica no funciona bien sin todos sus anillos, y los cambios vividos por una especie afectan también las de su alrededor.

Otro efecto negativo del cambio climático son los problemas de sincronización que mantienen algunas especies con sus presas. Los ritmos estacionales de algunos grupos de mariposas están cambiando, y las orugas aparecen, de media, unos días antes. Pero el fotoperiodo, que es lo que pone en marcha el instinto reproductor en los pájaros insectívoros, sigue igual. De esta manera, cuando los padres necesitan comer en cantidad para hartarse los polluelos, el pico de máxima abundancia de orugas ya hace unos días que ha pasado. Como resultado, la productividad de algunas especies que dependen directamente de las orugas, como los papamoscas y los herrerillos, baja en picado. Pero no por falta de comida, sino por falta de sincronización entre la abundancia de presas y el momento de la reproducción.

Algo parecido ocurre con las migraciones. Algunas especies provenientes de África, como la abubilla o las golondrinas, llegan, de media, quince días más tarde que hace cincuenta años. Predadores como el halcón de reina, que se alimenta sobre todo de aves en migración, también pueden ver afectado su éxito reproductor si, cuando toca criar, las aves migratorias aún no han llegado.

Por otra parte, los cambios en la concentración de CO2 y otros gases a la atmósfera tienen efectos directos sobre la fotosíntesis y la respiración de las plantas, hasta el punto que pueden cambiar parámetros como la densidad de nutrientes de las hojas, la cantidad de agua que llevan y, incluso, su gusto. Esto puede afectar directamente a los mamíferos herbívoros que dependen, que se encuentran con que su alimento preferido ya no es como antes.

Todo ello, pequeños desajustes que apenas se asoman y que son la punta del iceberg de un futuro no muy alentador.

Foto: Sergio Tudela

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