Contaminación en Hungría: claves para entender la tóxica situación

Recientemente os hemos comentado la trágica situación ocurrida el pasado lunes en Hungría donde la rotura de una balsa con residuos de aluminio de la empresa MAL Zrt desencadenó un vertido toxico de un millón de metros cúbicos. Para comprender mejor este desastre ecológico, aquí os compartiremos algunas claves del suceso: ¿Cómo se originó? ¿Cómo está compuesto el vertido? ¿Qué riesgos tiene para la salud? ¿Cuáles son las consecuencias medioambientales?

Contaminación en Hungría: claves para entender la tóxica situación

Recientemente os hemos comentado la trágica situación ocurrida el pasado lunes en Hungría donde la rotura de una balsa con residuos de aluminio de la empresa MAL Zrt desencadenó un vertido toxico de un millón de metros cúbicos (para que tomen magnitud de las dimensiones, esa cantidad es equivalente a la capacidad de un gran estadio de fútbol).

A causa de este vertido toxico ya han muerto cinco personas, 150 se encuentran heridas, varios animales también han dejado de vivir por este desastre y son varias las consecuencias que existen sobre el medio ambiente.

Para comprender mejor este desastre ecológico, aquí os compartiremos algunas claves del suceso. En un principio se pensaba que la rotura de la balsa con residuos de aluminio se produjo por las fuertes lluvias que cayeron sobre el lugar. No obstante, las autoridades creen que hubo un error humano y esto se está investigando. Es por ello que por ahora no se conocen con exactitud las causas que produjeron el vertido toxico.



Respecto a cómo está conformado el fango rojo, algo os hemos adelantado. El componente más toxico y dañino de este vertido es el hidróxido sódico, conocido como sosa caustica, el cual se emplea como base química para obtener el aluminio. Y si bien tampoco se determinó con precisión todos los componentes del fango rojo de Hungría, los especialistas prevén que este compuesto por óxidos de hierro, aluminio, silicio, sodio, calcio y titanio, así como cromo, níquel, plomo y manganeso, entre otros, además de la sosa mencionada.

¿Cuáles son los riesgos para la salud? Aquí nos remitimos nuevamente a la sosa caustica, el componente que provoca varias reacciones. Éste produce quemaduras e irritación ocular y en las mucosas. La gravedad de estas quemaduras e irritaciones dependerá de la concentración, tiempo de exposición y superficie de contacto. Así mismo, los metales colaboran con el desarrollo de alteraciones neurológicas o renales crónicas llegando, en los peores casos, a la muerte de la persona. Los tratamientos en estos casos varían según la gravedad y van desde un lavado con suero fisiológico hasta injertos en la piel.

Es importante remarcar que los niveles de pH (miden la acidez o alcalinidad de las aguas) van del 1 al 14, siendo el 7 un pH neutro (este es el pH del agua). Cuando midieron los primeros días el pH del fango rojo éste dio 13, luego fue bajando a 9. Estos niveles demuestran la gran corrosividad del fango y sus peligros.

Lamentablemente, la limpieza de este vertido toxico demandará aproximadamente un año pero sus consecuencias ambientales perdurarán por más tiempo, sobre todo porque el fango rojo ha llegado al Danubio (uno de los ríos más grandes de Europa).

Al respecto de las consecuencias medioambientales, el efecto corrosivo del fango rojo afecta a los suelos y ríos generando daños en los cultivos, flora y fauna. Por ejemplo, en el primer rio al que llegó este vertido han muerto todos los peces.

Nosotros nos preguntamos, ¿Cómo evitar estos desastres? ¿Por qué se acumulan tantas sustancias toxicas?

Fuente: El Mundo

Foto: Contaminación en Hungría por GloboVision en Flickr

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