Consejos para alargar la vida de los electrodomésticos

Realizar un buen uso, desenchufarlos siempre que no los utilicemos o un mantenimiento correcto son algunas de las claves para alargar la vida útil de los aparatos eléctricos.

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el medio ambiente es el de la basura electrónica. Se nos estropea la lavadora y decidimos cambiarla, nos compramos un nuevo modelo móvil, decidimos reemplazar nuestra vieja nevera por una que sea energéticamente más eficiente… son situaciones con las que seguro que nos hemos encontrado y en las que hemos generado unos residuos electrónicos difíciles de reciclar. Por eso, vamos a ver algunos consejos para alargar la vida útil de nuestros electrodomésticos, algo que nuestro bolsillo seguro que agradece.

Por muy de cajón que nos parezca, es esencial leer las instrucciones de uso del electrodomésticos y tenerlas siempre a mano por si nos surgen dudas sobre su uso. Hay que utilizarlos correctamente, evitando golpearlos o abrirlos nosotros mismos, desenchufarlo siempre que no vayamos a utilizarlo -lo que también repercutirá en nuestro consumo eléctrico– y estar pendientes de su mantenimiento. Un electrodoméstico bien utilizado y conservado seguro que nos durará más que si lo utilizamos, por ejemplo, a una potencia que no se corresponde con la que necesita.

En este sentido, una de las cosas que nunca deberíamos hacer es reparar nosotros mismos un electrodoméstico. Es cierto que en ocasiones la reparación por un profesional es más cara que comprar uno nuevo y que en internet hay miles de tutoriales y seguro que encontramos la pieza que hay que cambiar, pero es peligroso. Primero, porque la reparación no es fácil y es probable que no sirva para nada, y segundo porque podemos hacernos daños o provocar desajustes que acaben perjudicando al medio ambiente.

Otro consejo es huir del consumismo. La aparición de nuevos modelos, más avanzado o que nos gusten más, no deberían hacernos prescindir de un aparato que funciona correctamente y al que todavía le queda una larga vida útil por delante. En caso de no poder resistirnos a la tentativa consumista, podemos darle una segunda oportunidad a nuestro antiguo electrodoméstico vendiéndolo. Y también podemos hacer el camino inverso, comprando aparatos de segunda mano.

En el caso de tener que cambiar de electrodoméstico debemos reciclarlos en los puntos limpios, que están destinados exclusivamente a la recogida de estos productos, que jamás debemos abandonar al lado de los contenedores de basura normales. En ocasiones, las propias empresas se encargan de recogerlos y reciclarlos ellas mismas. Y en el caso de tener que comprarnos  un nuevo electrodoméstico, siempre hay que buscar el que tenga un consumo lo más eficiente posible.

Fuente: Ecología Verde

Foto: JuanJaén

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