¿Cómo afecta la contaminación a los corredores?

El CSIC ha puesto en marcha un estudio para tratar de averiguar los efectos que la contaminación tiene sobre los corredores. Lo hará en Barcelona, Ciudad Real y Puertollano.

El running está de moda. Cada vez vemos a más gente corriendo por nuestras ciudades, pero correr por la ciudad no es lo mismo que hacerlo por la montaña. Una de las grandes diferencias está en la contaminación de las ciudades, pero ¿cómo afecta a la salud de los corredores? Para intentar averiguarlo, el CSIC ha puesto en marcha un estudio en Barcelona, que más tarde se repetirá en Ciudad Real y Puertollano, para tratar de responder a la pregunta del millón.

Joan Grimalt, profesor de investigación del CSIC que se encarga de liderar el proyecto, explica que según la creencia popular los beneficios de la actividad atlética «sobrepasan los efectos negativos de la contaminación», pero aclara que a día de hoy no existe ningún estudio que se haya encargado de medir los efectos nocivos que tiene la contaminación para los corredores.

25 voluntarios participarán en el estudio en la ciudad condal, que concluirá este domingo. Cada uno correrá durante una hora por el Parc de l’Escorxador, en pleno centro de Barcelona, uno de los lugares preferidos para los runners catalanes. Tres días más tarde, el mismo corredor volverá a calzarse las zapatillas para correr otra hora en un entorno diferente, el Parc Natural de Collserola, también muy frecuentado por los corredores.

Con las muestras que se recojan primero en un entorno urbano contaminado y más tarde en el campo, los investigadores del CSIC controlarán los niveles de exposición a contaminantes en aire, el aire exhalado y la orina de cada voluntario, además de otros parámetros biológicos en sangra para tratar de determinar cómo afecta la contaminación a los corredores.

Para que los resultados sean lo más precisos posible, los voluntarios correrán en solitario o, como mucho, en grupos de dos; y antes de empezar a correr cada uno de ellos pasará el control médico. Durante la hora de carrera, cada uno llevará un GPS y pulsómetro para controlar su esfuerzo e irán equipados con una mochila con una bomba de aire que permitirá medir los contaminantes orgánicos volátiles o el carbón negro que están respirando en cada momento.

La idea del CSIC es que el proyecto, al que han bautizado como Expo-Cov, se haga dos veces en verano y otras dos veces en invierno en cada una de las tres poblaciones elegidas y en los dos recorridos, el de la zona contaminada y el del entorno limpio; así que aún podremos correr muchos kilómetros antes de conocer la respuesta a la pregunta.

Vía: EFEverde

Foto: Juanedc

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