Cinco años de vida menos por culpa del carbón

Los habitantes del norte de China tendrán una esperanza de vida cinco años menor que sus compatriotas del sur debido a la contaminación producida durante años por el carbón.

No es ningún secreto que China tiene grandes problemas con la contaminación, como ya hemos visto en más de una ocasión. El uso indiscriminado del carbón es una de las causas, y la contaminación producida por este mineral tiene consecuencias devastadoras sobre la población del gigante asiático, como la reducción de la esperanza de vida en cinco años. Así lo demuestra un estudio según el cual los cerca de 500 millones de personas que viven al norte del país vivirán cinco años menos que sus compatriotas del sur por culpa del aire que respiran, mucho más contaminado por el carbón en el norte.

Una de las causas de esta preocupante situación fue la política de carbón gratis, la entrega de carbón por parte de las autoridades a los habitantes de las zonas más frías del país, lo que ha derivado en un gran deterioro del medio ambiente de la zona y supondrá una gran cantidad de enfermedades causadas por la polución. Aunque hace tiempo que el programa dejó de funcionar, todavía quedan muchos edificios viejos donde la calefacción funciona con calderas alimentadas que se alimentan con carbón. De esta manera, según el estudio, en el norte la concentración de partículas totales en suspensión entre 1982 y 2000 era un 55% superior que en el sur.

Michael Greenstone, uno de los profesores del MIT que participó en el trabajo junto a colegas chinos e israelitas, explica que este estudio «aporta condiciones únicas para responder las preguntas acerca del impacto sobre la expectativa de vida porque la política alteró las concentraciones de contaminación en gente que debería tener condiciones de salud parecida». El rápido proceso de industrialización del país, a costa de unas grandes emisiones de gases como el dióxido de carbono, han hecho que China se haya convertido en uno de los países más contaminantes del mundo, y que puntualmente sus ciudadanos estén sometidos a olas de contaminación.

Pero algo está cambiando en el gigante asiático, donde muchos de sus habitantes han despertado una conciencia ecológica dormida hasta ahora. El último ejemplo fue la paralización de una planta de procesamiento de uranio que contaba con la oposición de los vecinos de la zona pero también de los gobiernos de Macao y Hong-Kong, ciudades con estatus especiales dentro de China. Las clases medias de las grandes ciudades se han convertido en las abanderadas de una defensa del medio ambiente que es duramente reprimida en las zonas de la China profunda y rural.

Fuente: El Blog Verde

Foto: oatsy40

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