China cancela una planta de procesamiento de uranio

Los medioambientalistas chinos han logrado la cancelación de una planta de procesamiento de uranio en Heshan, provincia de Guangdong, donde ya hay 5 reactores nucleares.

30 años de desarrollo económico salvaje han hecho que China se haya convertido en uno de los países más contaminantes del mundo, lo que poco a poco ha ido despertando una conciencia medioambientalista entre sus habitantes. Las protestas medioambientales han hecho que la ejecución de algunos proyectos de plantas de productos químicos tóxicos haya quedado aplazada o incluso anulada en ciudades como Ningbo, Dalian o Xiamen. La última victoria ecologista ha sido en Heshan, provincia de Guangdong, donde se ha cancelado la construcción de la planta de procesamiento de uranio más grande del país.

Eso si, el trato recibido por los manifestantes medioambientalistas de estas ciudades, ubicadas en las regiones más ricas del país, contrasta con el de los manifestantes en las zonas rurales, mucho más severo. Los manifestantes suelen ser una clase media cada vez más consciente de sus derechos, que utiliza sin problemas las redes sociales y los teléfonos móviles con internet pese a la evidente censura que impera en el país. Por ejemplo, en Xiamen los vecinos también estaban preocupados por la pérdida de valor de sus viviendas.

La planta cancelada en Heshan debía producir 1.000 toneladas de combustible de uranio en 2020, dentro de los planes de Pekín para reducir su dependencia del carbón e impulsar las energías limpias. La instalación, que debían ejecutar juntos el Gobierno popular de Heshan y la Corporación de Energía Nucelar de Guangdong tenía un presupuesto cercano a los 4.600 millones de euros, y había despertado las suspicacias de los vecinos Macao y Hong Kong.

El programa nuclear chino espera que en 2020 se alcance una capacidad entre 60 y 70 gigavatios, mucho más que los actuales 12’6; y la planta que ya no se construirá debía proporcionar combustible para uno de sus reactores. Actualmente, China produce 800 toneladas de combustible de uranio en Sichuan, en el centro del país y en la región autónoma de Mongolia Interior, al norte, fronteriza con Mongolia. La provincia de Guangdong es uno de los grandes referentes nucleares del país, con cinco reactores en funcionamiento y otros 12 en construcción.

La sensibilización de Pekín hacia las reivindicaciones medioambientales también puede entenderse como una muestra al temor que tiene a las clases medias. Hay que recordar que en Corea del Sur o en la vecina Taiwan las protestas medioambientales fueron un factor clave para su democratización, aunque la clase media china no va detrás de ninguna revolución política ni en busca de la caída del Partido Comunista Chino, sino que solo responden a sus preocupaciones.

Fuente: El País

Foto: JL Johnson

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